Parte 12

77 10 21
                                    

La sensación de tener todo el cuerpo sin límites corporales se había vuelto tan familiar para Jon que no experimentarla regularmente le ponía una estresante carga en el cuerpo. Al principio solo podía extender su mente a un metro como mucho, pero gracias a Brynden Rivers y a sus maestros Parlax y Glaegar sus  límites habían aumentado de una forma progresiva llegando a unos veinte metros. En este estado podía sentir las formas de vida a su alrededor, las plantas tenían una conciencia armoniosa que le hacía perder la noción del tiempo, más de una vez Parlax lo había reprendido por perder la noción de su consciencia de sí mismo y su valioso tiempo.Los animales por otro lado tenían emociones fuertes, o mejor dicho sus instintos salvajes y su consciencia formaban una vorágine de la que no podías quitar la mirada.

Las hormigas dejaron una profunda impresión en Jon, estos seres tenían una jerarquía muy parecida a la de los Siete Reinos, uno podía pasarse horas admirando los pensamientos de las hormigas obreras que buscaban ampliar y mejorar su colonia, por su parte las hormigas guerreras solo sentían su deber de proteger a la reina, era admirable tal devoción digna de cantares y baladas cantadas por los juglares que normalmente recitaban los actos heroicos del pasado. 

Hoy la mente de Jon estaba concentrada en una dirección completamente diferente, la atención de Jon estaba enfocada en el colgante que su maestro le había entregado antes de marchar, o más bien en la piedra preciosa del centro del colgante.

Un error común entre la gente era creer que los objetos portadores de magia estaban adornados de gemas por mero valor estético, como una forma de dar nota de la opulencia del portador o cualquier tontería fruto de las viejas historias para asustar a los niños.

La realidad era otra, las gemas preciosas eran capaces de almacenar la energía necesaria para usar la magia y así no era necesario usar la energía del cuerpo del conjurador permitiendo conservar su poder o tener una forma de recuperarse en caso de emergencia. Un ejemplo sería la propia espada que Brynden  le había entregado tiempo atrás y que había pertenecido a los Targaryen desde antes de la caída de Valyria.Hermana Oscura era una formidable espada de acero valyrio un poco más larga que una espada normal con la empuñadura en forma de ala de dragón y en la guarda un rubí de color sangre del tamaño de un dedo pulgar con un acabado que los mejores joyeros humanos nunca podrían igualar.  

En este momento el reubi solo servía como una decoración más ya que no había rastro de energía, por otro lado la gema en el Colgante del Aprendiz rebosaba de una energía muy superior a la de Jon. Si por ejemplo la energia magica de Jon fuera catalogado como 1, en colgante tendría 7 Jon de energía. Gracias a las palabras grabadas en el colgante no hacía falta nada más que llevarlo puesto para activar sus efectos, aunque por ello la energía guardada en la gema se iría acabando  cuando de activase para proteger a Jon, por lo que era necesario saber reponerla en caso de que la energía se fuese acabando.

-Ahhhhh, que frustrante es esto.-dijo Jon gritando en la cubierta de su barco.

Para poder seguir con su entrenamiento Jon había partido hacia Dorne con la meta de encontrar el espíritu que nació con el y poder estar más cerca de su objetivo.    

Antes de partir Parlax le había dado dos tareas a Jon como entrenamiento  necesario para el futuro, el primero fue ser capaz de almacenar y sacar la energía de las piedras preciosas, el segundo fue la utilización de la magia como algo rutinario para el.

-Necesitas tener más paciencia pequeño.

Al levantar la vista buscando la voz de su compañera, una dragona azul  de tamaño lo suficientemente grande para llevar a una adulto sin inmutarse sobre  los cielos y se metió en el mar para nadar al lado del barco.

La forma de nadar de Shapira era parecida a los sapos que se veían en los ríos de Norte, sus alas aunque de gran tamaño apenas levantaban el agua del mar mientras su cola se movía como una serpiente marina. 

El regreso de la estirpe perdidaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora