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Los psicólogos normalmente dicen que si te sientes deprimido debes distraerte e intentar no sobrepensar un rato. Bueno, eso era lo contrario de lo que había estado haciendo Lute desde la muerte de Adán. Ella había estado asistiendo solamente (y con suerte) a los entrenamientos de los exorcistas, y después de eso se quedaba encerrada en su habitación con las ventanas y cortinas cerradas. Supongo que todos hemos tenido etapas así, pero tarde o temprano tenemos que salir para distraernos un poco.
Y digamos que en vez de volver a entrenar en sí misma, ella había estado acostada en su cama con su teléfono revisando las fotos que había tomado con Adán cuando estaba vivo, y eso no hacía más que hacerla extrañarlo aún más. No quería hacer nada más que eso, y de vez en cuando ir a buscar algo de comer. No digo que eso esté mal, ella estaba buscando maneras de distraerse del duelo y eso está más que bien. Pero para sus hermanas eso era realmente preocupante. A veces iban a visitar a Lute a su casa y la veían con bolsas bajo los ojos y el pelo muy despeinado. Si tenían suerte de que no les cerrara la puerta en la cara, le podían preguntar si estaba bien, a lo que Lute les respondía cortantemente que estaba bien o algo así... Y después les cerraba la puerta en la cara.
Uno de esos días de entrenamiento Lute llegó a faltar al entrenamiento por haberse quedado hasta tarde viendo fotos, y después de llorar y recordar se quedó dormida profundamente. Eran como las cinco de la mañana cuando ocurrió eso, y el entrenamiento era a las siete y media. Entonces la práctica la tuvo que hacer Sera, y obviamente Emily no pudo evitar acompañar a su hermana mayor a eso. Seguía algo enojada con ella por lo que ocurrió en el juicio, pero sabía que no podía decirle algo al respecto porque Sera era mayor tanto mentalmente como físicamente (sobre todo físicamente).
Emily se quedó en las gradas del gimnasio donde entrenaban entrenando, y mientras veía cómo luchaban con esas lanzas que sonaban cada vez que tenían contacto con otra, ella les daba ánimos gritando frases de aliento, cosa que las exorcistas le agradecían con una sonrisa algo cansada por estar entrenando tan duramente. Las exorcistas ya consideraban a Emily parte de las hermanas porque les hacía sentir más alegres con su energía y alegría, viéndola como una hermana menor entre todas ellas. Ya le tenían confianza a decir verdad.
Ese entrenamiento fue más agotador que de costumbre, ya extrañaban a Lute y Adán porque al menos les daban descansos de por medio y que duraban más de un mero minuto que con cuea alcanzaba para tomar agua. Admitían que Lute era más estricta que Adán,pero ¡no las hacían sufrir de esa forma, al menos les daba dos minutos y medio para tomar agua! Tampoco iban a quejarse con Sera de su forma de "enseñarles", tenían miedo de que las destrozaran con un rayo o algo así. De todos modos eran de mínima utilería en el cielo, entonces nadie notaría si faltaba alguien o no. Sin embargo cuando terminó el entrenamiento de las exorcistas, un grupo de ellas se acercó a Emily para pedir su ayuda con algo.
—¡Emy! ¿Nos podrías ayudar con un tema un tanto... Delicado?— le preguntó tímidamente una de las chicas que seguía con su casco de exorcista.
Emily las vio con curiosidad a todas ellas.
—Claro, claro, ¿qué sucede?— preguntó Emily con algo de preocupación.
Las exorcistas se miraron entre sí un momento, pensando en qué palabras utilizar exactamente para explicarle lo que las tenían preocupadas. Finalmente una de ellas se puso en frente de todas para explicarle lo que había pasado.
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⊱.•༒𝑅𝑒𝑐𝑢𝑒𝑟𝑑𝑜𝑠 𝑑𝑒𝑙 𝑝𝑎𝑠𝑎𝑑𝑜༒•.⊰
Fanfiction𝐄𝐧 𝐞𝐥 𝐩𝐚𝐬𝐚𝐝𝐨 𝐝𝐞 𝐋𝐮𝐭𝐞, 𝐞𝐥𝐥𝐚 𝐞𝐫𝐚 𝐞𝐥 𝐚́𝐧𝐠𝐞𝐥 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐠𝐮𝐚𝐫𝐝𝐚 𝐝𝐞𝐥 𝐩𝐫𝐢𝐦𝐞𝐫 𝐡𝐨𝐦𝐛𝐫𝐞, 𝐩𝐨𝐫 𝐞𝐬𝐨 𝐬𝐞 𝐭𝐞𝐧𝐢́𝐚𝐧 𝐦𝐮𝐜𝐡𝐚 𝐜𝐨𝐧𝐟𝐢𝐚𝐧𝐳𝐚. 𝐃𝐞𝐬𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐦𝐮𝐞𝐫𝐭𝐞 𝐝𝐞 𝐀𝐝𝐚́𝐧, 𝐋𝐮𝐭𝐞 𝐞...