Capitulo: 26

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Cinco meses.

Cinco meses desde que mi vida dejó de ser mía. Desde que cada amanecer me recordaba que no era libre, que este lugar sería mi tumba si no encontraba la manera de salir.

Las cicatrices en mi cuerpo ya han sanado, pero las de mi mente siguen abiertas. Aún puedo sentir el impacto del choque, la mordida de Thomas en mi piel. Esa marca, su marca, quedó como un recordatorio permanente de lo que soy aquí: suya.

Hoy es 29 de enero. Hoy me caso.

La señora Luda ha estado esperando este día con ansias. Ha hablado de ello durante meses, asegurándose de que todo sea "perfecto" para su hijo.

Y yo también lo he estado esperando. Pero por una razón completamente diferente.

Hoy es el día en el que escaparé.

He planeado esto desde que Luda me mencionó la fecha de la boda. No hay margen de error. Cuando me estén preparando, robaré las llaves de la patrulla de Hoyt. Correré al auto, cerraré las puertas, encenderé el motor y saldré de este infierno antes de que puedan detenerme.

¡Es el plan perfecto!

...o al menos en mi cabeza lo es.

Si algo sale mal, si fallo en el más mínimo detalle... adiós escape. Adiós boda. Adiós vida.

Pero hay algo más que me inquieta.

Algo que no quiero admitir.

Thomas.

No puedo negar que ya no me desagrada del todo.

El recuerdo de aquel día sigue grabado en mi mente como un incendio imposible de apagar.

Una de sus víctimas había escapado del sótano. Un hombre desesperado, aterrorizado, que corrió directo hacia mí y me tomó del cuello. Sentí la presión en mi piel y el filo del arma contra mi garganta.

-¡Aléjate de mí o la mato! -su voz temblaba de miedo, de desesperación.

Thomas se quedó inmóvil. No porque dudara en matarlo, sino porque no podía permitirse perderme.

Yo era suya.

Nadie podía tocarme. Nadie podía tomarme del cuello.

Su silencio no fue de debilidad, sino de furia contenida.

Y en un solo movimiento, sin dudarlo, levantó la maza y la estrelló contra la cabeza del hombre.

El cráneo se rompió con un sonido seco. Su cuerpo cayó al suelo sin vida, y en ese instante, pensé que yo sería la siguiente.

Pero lo que hice después... me aterra más que cualquier cosa que haya vivido aquí.

Corrí hacia Thomas.

Sin pensarlo. Sin cuestionarlo. Mi cuerpo buscó refugio en él, como si fuera mi única salvación.

Y él no me apartó.

Me dejó estar ahí, temblando contra su pecho mientras su respiración pesada me envolvía.

Desde ese día, no he dejado de preguntarme...

¿Mi mente realmente lo ve como una amenaza?

¿0 mi cuerpo ha encontrado en él la única protección posible en este infierno?

No, no puedo enamorarme. ¡Él es mi secuestrador, carajo!

Cierro los ojos y respiro hondo.

Este es mi último día aquí.

Un Gigante Extraño [Thomas Hewitt X Tu]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora