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Conversaciones que valen oro, capítulo dedicado a mi Doña, mi hermanita pequeña, de esas conversaciones salen muchos detalles en la mayoría de los capítulos.

La decisión de abandonar la comisaría no sentó nada bien a ninguno de los compañeros, pero Marta y Fina necesitaban alejarse en cierto modo de todo lo que hizo tambalear su relación personal y sentimental, además, querían correr los menos riesgos posibles, por el bienestar de sus hijos.

Por lo menos, siendo detectives, ellas podrían decidir que casos llevar y cuales no, aunque querían dedicarse más a las estafas y blanqueo de capitales, por lo que sus clientes eran mayoritariamente grandes empresas que comprobaban las bajas de sus trabajadores y las mutuas, también tenían a 6 despachos de abogados.

Desde que decidieron emprender su nueva aventura, también tenían más tiempo libre que aprovechaban con los niños y hacían varias reuniones familiares, pero todo cambió una noche en la que Fina llegó a casa antes de tiempo, Marta ese día se había ausentado de la oficina, diciendo a Fina que iba a investigar a la mujer y al hijo de Santiago y de ahí se iría directamente a casa después de dejar a Valentín en casa de un amigo y a Julia en casa de sus padres.

Aprovechando que estarían solas, Fina decidió llegar antes a casa para dar una sorpresa a Marta, pero la sorpresa se la llevó Fina cuando entró a casa y vio un camino de pétalos de rosas, velas a ambos lados y música de fondo, siguió el camino hasta la habitación, vio sobre la cama una nota que decía: "Te espero en la bañera con una botella de cava."

Fina entró al baño, se desnudó, se metió en la bañera con sales y se puso con su espalda apoyada al pecho de Marta, quien sirvió dos copas de cava y brindaron. Entrelazaron sus manos y se quedaron en silencio durante un par de minutos. Se bañaron mutuamente, disfrutaron de esa conexión una vez más y de ahí pasaron a la cama, dónde Fina dio un masaje a Marta mientras le iba dando besos por la espalda y el cuello. Marta se dio la vuelta e hizo que Fina se pusiera encima de ella y la miró fijamente a los ojos.

-Eres preciosa, Fina Valero, no solo físicamente, eres la persona más preciosa que conozco y tengo la maravillosa suerte de estar junto a ti.

-Tú, Marta De La Reina, eres más preciosa. Gracias por el camino de pétalos y las velas.

Los besos y caricias empezaron a aumentar de ritmo y de temperatura, sus lenguas ardían de placer, los besos lentos y sensuales les hacía sentir que necesitaban más la una de la otra, sus manos recorrían cada centímetro de la piel de la otra, centímetros que las yemas de sus dedos conocían a la perfección, pero necesitaban grabarlo a fuego, y volvieron a hacer el amor, como tantas noches.

Amanecieron enredadas la una a la otra, con la sensación de que nada ni nadie podría con ellas, tenían por delante dos retos, detener a Pedro Carpena por blanqueo de capitales y averiguar quién era la mujer de Santiago. Pero esa mañana iban a llegar más tarde al despacho y avisaron a Carmen, quién había cerrado su despacho y se había ofrecido ayudar a Marta y Fina.

Carmen llegó al despacho sobre las 8:30, colgó su chaqueta y su bolso en el perchero que había detrás de su silla, encendió el ordenador y se preparó un café. Sobre las 9 de la mañana alguien llamó a la puerta, Carmen sonrió nada más ver quién era, la mujer que le había cambiado la vida dos años atrás. Lo que empezó con miedo, se iba convirtiendo en una bonita relación sentimental entre Carmen y Claudia. Y a pesar de que los padres de ambas al principio se opusieron y tuvieron sus roces, finalmente aceptaron la felicidad de sus hijas.

Expediente 1958,  Jaque a La ReinaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora