Milly no entendía la comodidad de la gente en esta celebración, nada de esto representaba Konoha, era un shock total con lo que ella conocía.
Desde el momento en que las suelas de sus zapatos se sintieron inseguras al avanzar supuso que el ambiente estaría pal perro; La inseguridad caminaba al lado de ellos desde el momento en que Konohamaru decidió no llevar a sus escoltas, de verdad cada vez más le sorprendían las acciones que hacía su amigo por esa niña sin privilegios, no entendía las intenciones de Konohamaru, él ni siquiera había llegado a tanto por una mujer, se podría decir que estaba más ensimismado con su carrera política aprovechándose de las relaciones que había generado su familia que en formalizar relaciones con sus "casi-algo", solo que no entendía que pieza clave jugaba Sarada, ¿De qué le servía relacionarse con ella? Ella no le aportaba conocimiento ni estatus y si quería codearse con los Uchiha podía vincularse con Indra que era alguien con más experiencia, ella había nacido en cuna de oro sin nada que envidiarle a Sarada. No era que la menospreciara, pero cualquier persona que tuviera un poco de conocimiento sabría que esa niña sería devorada en un mundo lleno de privilegios, es decir, no quería juzgarla con severidad, pero por el poco tiempo que la conocía se atrevía a emitir el juicio. Ella dudosamente aportaba algo relevante, incluso en los temas de conversación mundanos, no hablaba hacia futuro, ni de sus logros actuales, tampoco discutía acerca de problemáticas existentes ni mucho menos daba soluciones; Solo existía gracias a su padre, porque ella no tenía un emprendimiento del cual sostenerse y juraría que a ese ritmo parasitario las adiciones y los excesos la jalarían en cualquier momento al fondo, era lo que la gente de su clase haría con un poco de dinero.
Anhelaba soltar todo aquel viboreo con Hanabi para que ella le confirmara si erraba en aquel análisis, pero incluso ella era más reservada de Konohamaru, se imaginó que por su cercana relación con el padre de la morena evitaba hablar. Por el momento no sabía que hacer con esa incógnita, ansiaba saber todo de aquella chiquilla enigmática, no por el hecho de considerarla interesante, era solo para satisfacer aquel vacío que dejaba su historia. ¡Porque dios! Después de enterarse que ella tenía poco de usar el apellido Uchiha porque prácticamente vivió al margen ¿Quién no querría saber como era un estilo de vida tan austero y que sucedía después? pero simplemente no podía llegar y cuestionarla, no cuando Konohamaru estaba ahí hablando por ella, así que solo se dedicaría a unir las pistas que le aventaba aquel escenario.
Primera pista: Los saludos. Cada que pasaba alguien conocido ella levantaba la mirada tímida, saludándolos con un gesto con el mentón e inmediatamente miraba a Konohamaru, temiendo que se diera cuenta de la acción que acababa de suceder. ¿Qué indicaba esto? Que posiblemente ella creció cerca de este entorno.
Segunda pista la postura: no tenía su espalda recargada en el respaldo del asiento, apostaba que sus nalgas estarían a la mitad de su silla y su pie en constante movimiento, por supuesto que estaría hiper-alerta si había crecido por aquí, era algo que quizá vendría de nacimiento, la ansiedad y el temor transmitido por la madre.
Tercera pista: Relajación. Cada vez que Konohamaru tomaba su mano discretamente, la mirada de ella regresaba a él, al igual que su sonrisa; Podía notar como acomodaba sus nalgas un poco más atrás, no tanto para recargar su espalda en el respaldo de la silla. ¿Qué se podía notar con esta pista? Que había encontrado seguridad dentro de un ambiente inseguro
Cuarta pista: Ilusión. Podía notar que estaba ansiosa por la atención de Konohamaru, lo observaba como si de su boca salieran los diez mandamientos y entendía porque, tal vez ella no conoció a alguien de la magnitud de su amigo. ¡Claro! Porque si ella conocía este sitio debió pertenecer a un lugar cercano. En su recorrido, pudo divisar los espacios tan reducidos para el estacionamiento, además de que no había la iluminación suficiente para que el auto de su amigo estuviera protegido. Al lado de ellos había gente utilizando los rincones como sanitarios; La zona era demasiado insípida, los colores que había alrededor eran opacados por las casas a medio construir y enormes baches; La única inspiración que podías encontrar en algunos rincones eran colores brillantes resaltando letras anchas en paredes desgastadas, o bueno, al menos eso pensó hasta que leyó que era parte de la mercadotécnica de las bandas gruperas para anunciar su show. Así que se imaginaba a Sarada viviendo en una de esas casas de 80 metros cuadrados, sin cochera, ni un árbol por fuera a pesar de que viviera en un sitio tan húmedo.
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La propuesta
FanfictionCansada de su vida poco privilegiada, del sufrimiento de su amiga por sus relaciones románticas, de la violencia cotidiana en su entorno y por el constante cuestionamiento acerca de su nula interacción romántica, Sarada Haruno decide aceptar una pro...