Capitulo 7

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Sasuke

El sonido del agua golpeando contra la piedra era lo único que rompía el silencio.

Mis manos estaban sumergidas en el río, como si el frío pudiera borrar las marcas de lo que había hecho. Como si pudiera arrancarme de la piel algo que no debería haber sucedido.

Pero nada podía cambiarlo.

El agua corría entre mis dedos, pero la sensación de su cuerpo contra el mío aún seguía ahí. Su aroma, su calor, el roce de sus labios.

Cerré los ojos con fuerza.

No fue real.

Pero sí lo fue.

Mi estómago se retorció con una rabia asfixiante.

No entendía cómo había llegado a este punto. No recordaba el momento exacto en el que crucé la línea, Todo en mi mente era un maldito borrón.

Solo recordaba a ella.

A Sakura.

O lo que pensé que era Sakura.

Un puño de furia se cerró en mi garganta.

No era ella. Nunca fue ella.

Pero mi cuerpo la había aceptado.

Mis manos la habían tocado.

Mi voz la había llamado.

Mi mente había traicionado todo lo que juré proteger.

La realidad golpeó como un kunai directo al pecho.

Le fallé.

A Sakura. A Sarada. A la familia que prometí proteger con mi vida.

Un escalofrío de asco recorrió mi espalda.

¿Cómo iba a mirarla a los ojos después de esto?

Mi respiración se volvió irregular. Me obligué a contenerla. No podía perder la compostura. No debía perder la compostura.

Pero la imagen de Sakura apareció en mi cabeza.

Su sonrisa. Su voz llamándome cariño. Sus brazos rodeándome cada vez que volvía a casa.

Pronto, todo eso se teñiría de decepción.

Porque tarde o temprano, ella lo sabría.

Y cuando eso pasara…

¿Seguiría viéndome como el hombre que ama?

O peor aún…

¿Seguiría amándome siquiera?

Me puse de pie, sintiendo el peso de mi propio crimen hundiéndome como si una sombra se aferrara a mi espalda.

No tenía respuestas.

Solo sabía que esto era imperdonable.

Y que Sakura…

Merecía la verdad.

La sensación de vacío era insoportable

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La sensación de vacío era insoportable.

De camino a la aldea solo podía intentar desenredar el desastre en el que me había metido. Cómo podría explicárselo a Sakura, nada tenía sentido. Fragmentos de recuerdos distorsionados, piel ajena sobre la mía, el peso de la culpa ahogándome cada vez que intentaba entender cómo había ocurrido.

No recordaba cómo había llegado a ese punto. Solo, solo podía y tenía que enfrentarme a la verdad.

La luna llena brillaba, ignorante de la situación, Pero mi cuerpo se tensó cuando finalmente puse un pie en Konoha. Desde el momento en que crucé las puertas, supe que algo estaba mal.

El aire era denso, como si la tormenta ya hubiera caído y solo quedaran los escombros. Caminé por las calles sin necesidad de preguntar. Mi instinto me decía exactamente dónde debía ir.

A mi casa.

A ella.

A Sakura.

Cada paso me pesaba más que el anterior. Sabía lo que tenía que hacer. Sabía que no podía callar.

Pero cuando finalmente llegué, la puerta estaba cerrada.

Mi corazón golpeó con fuerza en mi pecho. Inhalé profundamente antes de girar el pomo.

Al entrar, el primer golpe no fue físico, pero dolió como si lo fuera.

La atmósfera dentro era sofocante.

Sakura estaba de pie en la sala, pero no estaba sola.

Naruto estaba ahí, apretándola contra su pecho.

ella… ella tenía los ojos enrojecidos, las manos temblorosas.

Sobre la mesa, desparramadas, estaban las fotos.

El golpe real llegó en ese instante. Sentí cómo mi estómago se encogía, cómo el aire me faltaba de repente.

Ahí estaba la prueba.

Estaban las imágenes de mi propia traición.

Naruto me miró primero, con una expresión que no le había visto en años. Furia. Decepción. Algo más que no quise descifrar.

Pero no era él quien me importaba.

Era ella.

Era Sakura, que me miraba como si no me reconociera.

Y en ese instante, lo supe.

No importaba cuánto intentara explicar. No importaba si no recordaba lo que había pasado.

Para ella, esto era real.

Y yo, Sasuke Uchiha, había destruido lo único que me mantenía en pie.

Y yo, Sasuke Uchiha, había destruido lo único que me mantenía en pie

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