Hoseok.
El sonido de la puerta abriéndose me puso en alerta de inmediato. Mi cuerpo se tensó por reflejo, y el aire se atascó en mi pecho como si mi propia respiración se negara a hacer ruido. Sentí cómo mis manos se aferraban a las sábanas sin que pudiera controlarlo, la ansiedad corriendo por mis venas como un veneno implacable. No podía ver quién era, pero la idea de que fuera él... la simple posibilidad de que Taehyung estuviera allí, de que su presencia llenara la habitación con ese aire cargado de todo lo que representaba para mí, me aterrorizó de una manera que no estaba dispuesto a admitir.
Pero entonces, una voz familiar rompió la tensión.
— Hoseok... ¿estás despierto?
Jimin.
Mi cuerpo se relajó de inmediato, casi sintiéndome estúpido por haberme puesto así. Dejé escapar el aire en un suspiro lento, tratando de disipar los restos del miedo que se aferraban a mi piel como una segunda capa. No me había dado cuenta de cuánto me había preparado para una confrontación hasta que sentí el alivio real recorrerme.
— Sí —respondí con voz baja, abriendo los ojos en la oscuridad sin saber exactamente a dónde dirigir mi mirada.
Desde el momento en que perdí la vista, la acción de abrir los ojos no tenía un propósito real, pero seguía siendo un acto reflejo difícil de evitar. Podía percibir los sonidos a mi alrededor, la respiración de Jimin, la forma en que el aire se movía con su presencia. Y entonces, de repente, lo sentí demasiado cerca.
— ¿Has podido descansar algo? —preguntó con suavidad.
— Sí... —respondí, aunque no estaba seguro de si era completamente cierto. Había dormido, sí, pero no estaba seguro de haber descansado realmente.
La noche anterior había sido un torbellino. Y ahora, en la quietud de la mañana, podía darme cuenta de algo que no había querido enfrentar antes. No le había agradecido a Jimin. No como debía. Desde el momento en que llegué a esta casa, él había sido amable conmigo, me había acogido sin siquiera conocerme, había hecho todo lo posible para que me sintiera seguro. Lo mínimo que podía hacer era reconocerlo.
— Yo... quería agradecerte. Por ayudarnos. Por dejarnos quedarnos aquí —dije, midiendo mis palabras con cuidado, tratando de que mi voz no temblara demasiado.
El silencio que siguió se sintió más largo de lo que realmente fue. Pude escuchar el ritmo pausado de la respiración de Jimin, como si estuviera eligiendo con cuidado qué decir a continuación.
— No tienes nada que agradecerme —dijo finalmente, con una calma que me puso nervioso—Esos niños... son los hijos de Taehyung.
El golpe fue instantáneo.
Mi cuerpo se tensó al instante, mi corazón se detuvo por un latido y luego comenzó a latir con una fuerza insoportable. Sabía que, eventualmente, este momento llegaría. Pero escuchar las palabras en voz alta, saber con certeza que él ya lo sabía, hizo que algo en mi interior se partiera de una forma en la que no estaba preparado. Entonces, las preguntas empezaron a inundar mi mente.
¿Desde cuándo lo sabía? ¿Se había dado cuenta anoche, cuando vio a los niños? ¿O lo había sabido desde antes? ¿Qué sintió cuando los vio por primera vez? ¿Se dio cuenta de cuánto se parecía Taeseok a él?
— Y son los sobrinos de mi esposo —continuó Jimin, llamando nuevamente mi atención—Y míos también.
Su esposo. Jungkook.
Lo había reconocido la noche anterior, como Jungwoo. Y ahora sabía que no solo Taehyung era un agente del FBI, si no que él también. y además eran hermanos. Lo que explicaba porque era que se conocían tanto el uno al otro.
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EL DONCEL Y LA BESTIA
FanfictionLos cuentos de hadas no existen. Solamente existe la crueldad y la asfixiante realidad. Por lo menos así, lo veía Jung Hoseok. El chico cuyo destino, fue marcado por las infidelidades y el constante maltrato de su esposo. Quería huir y perseguir...