IS | All along there was some invisible string tying you to me?
Lia Hernández era una creadora de contenido poco reconocida en España, los pocos seguidores que tenía eran gracias a vídeos donde cuenta su experiencia en los estudios desde que iba al...
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LIA'S POV
Cogimos un taxi que extrañamente nos dejó en unas instalaciones demasiado modernas a mi parecer.
—No habréis pagado por esto, ¿no? Porque os mato—les dije asustada.
—Que noo, relájate y entra, vas a flipar, es un sitio increíble—me empujó Eric.
Tambaleé un poco al situarme delante de la puerta y ver como un segurata se acercaba a nosotros.
—¿Eric Ruiz?
—El mismo—dijo el chico sonriendo.
—Pasen, les guiaré hacia la zona de entrenamiento.
Sin decir más, se giró emprendiendo rumbo hacia dicha zona.
Ambos hermanos le siguieron seguros de sí mismos, mientras yo iba detrás del todo, observando mis alrededores.
De repente vi una silueta familiar pasar por nuestro lado. El chico levantó la cabeza y me vio.
—¡Lia! ¡No sabía que ibas a venir!—dijo Lamine abrazándome—. Perdona, no me puedo quedar más, voy a ver a Valen al hotel.
Y sin más, salió corriendo.
—¡Lamine, espera! ¡Si voy contigo!—escuché la voz de Fermín llamando al adolescente—. Ah, hola Lia, encantado de conocerte.
Me dio dos besos y salió corriendo detrás del moreno.
—¿Dónde me habéis traído?—les pregunté con miedo.
No me contestaron, simplemente me guiaron por unas puertas y allí estaban todos los jugadores de la selección. Bueno, todos menos los dos que habían salido corriendo.
Pude ver a todos recogiendo sus cosas y a lo lejos vi a cierto chico que se me hacía especialmente familiar.
Sin querer molestar, al verlo hablando con sus compañeros, me dirigí al ring que se encontraba al fondo del gimnasio y entré, preparándome para golpear el saco.
—¡Lia! Te hemos conseguido entrenador—Javi llegó seguido de un hombre serio, que sonrió levemente al entrar al ring conmigo.
Me indicó los movimientos que practicaríamos. Hicimos lo mismo durante un rato hasta que sentí una presencia nueva en las cuerdas.
—¿Puedo probar?
El entrenador asintió, dejándole paso.
—Hola, soy Dani Carvajal.
—Hola, Lia Hernández, encantada.
—No hago mucho boxeo, pero quería aprovechar ahora para practicar un poco, ¿te parece bien?
—Sí, claro—le dije con una sonrisa.
El hombre me la devolvió antes de colocarse los guantes.