Capítulo 18

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Disculpad la demora, pero he estado muy muy liada con el trabajo y apenas tengo tiempo de escribir con tranquilidad. Si aún queréis, seguimos con la historia.

Capítulo 18

Tres meses



La vida de Marta había cambiado sustancialmente en los tres meses que siguieron a su reconciliación con Fina. Por un lado, la fase de instrucción respecto al asunto de Jesús había finalizado y ahora se encontraba a la espera de juicio, por lo que el hermano mayor de Marta se dejaba ver por la oficina de vez en cuando pero solía trabajar desde casa. Por otro lado, el incipiente tratamiento de Jaime estaba dando resultados porque en esos tres meses el tumor no había aumentado de tamaño y Jaime había vuelto a su trabajo en un par de ocasiones. Obviamente, habían sido viajes cortos de apenas cinco o seis días pero suficientes para que Jaime valorara la cantidad de días que podía estar fuera. Sin embargo, esas ausencias estaban empezando a provocar un distanciamiento entre ambas. Además, Marta estaba sumida en reuniones continuas con diferentes proveedores porque estaba intentando ampliar su cuota de mercado, por lo que en la oficina apenas tenía tiempo de dedicarle unos minutos a Fina. Los viernes había tomado la costumbre de decirle a Jaime que salía a tomar algo con Luz pero no era algo que hacía siempre por temor a que su marido sospechara, y ni que decir tiene que solo habían dormido juntas en los dos viajes que Jaime había hecho. Por lo demás, todo eran mensajes, miradas y roces en la oficina y los viernes alguna escapada a cenar o a casa de Fina cuando Carmen no estaba para poder dar rienda suelta a la pasión acumulada día tras día. Aún así, y a pesar del esfuerzo que Marta le ponía, a veces tenía que cancelar los planes que habían hecho y la empresaria empezaba a ver en los ojos de su chica un velo de cansancio y resignación.

Por su parte, Fina trataba de aguantar de manera estoica los cambios en las citas que solían tener, el poco tiempo de intimidad y la aceptación de que era Jaime y no ella quien dormía cada noche a su lado. Era cierto que los ratos en los que estaba con Marta compensaban cualquier cambio de planes, cualquier "hoy no va a poder ser" de la empresaria. Pero habían pasado ya tres meses desde que habían retomado su relación y de momento todo seguía igual o peor que antes.

Ese sábado Fina se encontraba con Claudia y Carmen cenando en un conocido restaurante de la ciudad. Había aguardado para decidirse si salir o no por si Marta la llamaba para verse, pero ante el infinito silencio de la rubia, sus amigas la habían convencido para salir.

- Fina, ¿qué vas a pedir? - le preguntó Carmen mientras la miraba.

- Mmm... no sé, no tengo mucha hambre - contestó cerrando la carta.

- Pues aquí hay un salmón que tiene muy buena pinta... - comentó Claudia.

- Sí, yo me lo voy a pedir también - Carmen volvió su atención hacia Fina, que contemplaba distraída el restaurante. - ¿Y tú?

- La verdad es que me da igual - miró a Carmen, que empezaba a perder la paciencia con ella - está bien, lo mismo.

Claudia hizo una seña al camarero para que les tomara nota y las volvió a dejar solas.

- No te ha dicho nada, ¿no? - le preguntó Carmen aunque ya sabía la respuesta.

- No... no todavía.

- ¿Desde cuando no hablas con ella? - preguntó Claudia.

- Desde el jueves... ayer no vino a la oficina y ya no he sabido nada más.

Claudia rodó sus ojos y suspiró. Carmen observó como su amiga se hacía pequeña dentro de la silla en la que estaba sentada.

- Bueno, seguro que ha estado ocupada... ya sabes, es la directora - dijo Carmen para intentar quitarle hierro al asunto.

LA SECRETARIADonde viven las historias. Descúbrelo ahora