Hoseok.
El aire estaba impregnado de un silencio extraño, casi solemne. Me quedé inmóvil, observando el terreno vacío frente a mí, sintiendo cómo una presión invisible me oprimía el pecho.
Ahí.
Justo ahí.
Ese espacio alguna vez fue mi hogar.
La casa donde crecí, donde cada pared guardaba recuerdos de risas compartidas, de voces que ya no estaban, de momentos que creí que durarían para siempre. La misma casa que Jackson destruyó en su retorcido intento de hacernos desaparecer del mundo.
Ahora no quedaba nada.
Solo un lote vacío.
No supe cuánto tiempo pasé mirando ese espacio sin vida, dejando que la realidad me golpeara una vez más. Podían haber pasado años desde aquella noche, pero aún sentía la herida abierta, como si todo hubiera ocurrido apenas ayer.
Sentí un leve tirón en mi mano, suave, paciente.
Taehyung.
Estaba a mi lado, como siempre. Su presencia era fuerte, inquebrantable, pero al mismo tiempo lo suficientemente gentil para no forzarme a hablar si no quería hacerlo.
Respiré hondo.
— No lo entiendo —dije finalmente, con la voz baja— ¿Por qué...?
Taehyung giró apenas su rostro hacia mí, esperando que terminara la frase.
— ¿Por qué hiciste esto?
Era lo único que podía preguntar.
Habían pasado seis meses desde mi operación. Seis meses en los que Taehyung había movido cielo y tierra para recuperar esta propiedad, para devolvérmela cuando ni siquiera yo había pensado en hacerlo.
— Porque es tuya —respondió con simpleza.
Cerré los ojos un instante, sintiendo la punzada en mi pecho.
— Pero no queda nada... —susurré.
Taehyung negó con la cabeza.
— Eso no significa que no puedas recuperarlo.
Me obligué a mirarlo.
Su expresión estaba llena de certeza, como si ya hubiera decidido todo por mí antes de que siquiera pudiera responder.
— Hobi, esta casa fue tuya. Fue de tu familia. No voy a dejar que Jackson te la arrebate por completo.
— Pero han pasado años... —mi voz sonó quebrada, como si aún no pudiera creer que esto estuviera sucediendo.
Taehyung soltó mi mano y, en su lugar, llevó sus brazos alrededor de mi cintura, atrayéndome hacia él en un abrazo firme.
— Por eso es el momento de recuperarla.
Me quedé en silencio, con la mirada fija en el espacio vacío frente a mí. El viento soplaba suavemente, levantando pequeñas partículas de polvo, como si la tierra misma intentara recordarme que, a pesar de todo, seguía ahí. Este lugar... esta casa que ya no existía... alguna vez fue todo para mí. Un refugio, un sitio donde me sentía seguro, donde el sonido de la risa de mis padres llenaba cada rincón, donde las paredes guardaban la calidez de los abrazos de mi madre y la mirada orgullosa de mi padre.
Y ahora solo quedaba un terreno vacío.
El solo pensarlo me hizo apretar los puños con fuerza. Durante mucho tiempo, evité regresar aquí porque sabía que enfrentarme a esta realidad sería demasiado. Una parte de mí prefería imaginar la casa intacta, como si, al no verla en ruinas, pudiera pretender que aún existía en algún lugar de mi memoria, que no había sido arrancada de mi vida de manera tan cruel. Pero Taehyung... él había hecho lo que yo nunca me atreví a hacer. Había traído de vuelta algo que pensé que nunca podría recuperar.
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EL DONCEL Y LA BESTIA
FanfictionLos cuentos de hadas no existen. Solamente existe la crueldad y la asfixiante realidad. Por lo menos así, lo veía Jung Hoseok. El chico cuyo destino, fue marcado por las infidelidades y el constante maltrato de su esposo. Quería huir y perseguir...