🥂 CAPÍTULO XXII 🥂

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Narra Amar:

Mi primer día estaba empezando demasiado agotador. Me levanté antes de que saliera el sol exactamente a las 4:00 am y me metí a bañar,y escogí mi outfit,traté de buscar lo más básico y sencillo posible y esto logré:

 Me levanté antes de que saliera el sol exactamente a las 4:00 am y me metí a bañar,y escogí mi outfit,traté de buscar lo más básico y sencillo posible y esto logré:

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Me levanté el cabello en una cola y me puse un sombrero,me bañé en protector solar y suspiré. No tardé en darme cuenta de que este trabajo iba a dejarme con las manos llenas de ampollas y los músculos adoloridos, pero también con la cabeza despejada.

Me preparé el desayuno que comería más tarde,solo me tomé una taza de café y jalé una manzana,agradecí a Dios antes de salir de mi casa y me fui,al llegar Don Rogelio ya estaba esperándome,eran apenas las 5:30 am. Había calculado mal el tiempo,mi casa estaba a una hora del rancho.

Don Rogelio:Bueno muchacha, pues ponte a trabajar,a las 9:30 am es la hora del desayuno,mi mujer les cocina a todos y no eres la excepción,el Trino te vendrá a buscar a esa hora para que te diga a dónde ir,a las 12:30 pm viene el encargado,él te buscará para que lo conozcas,a las 4:00 pm te puedes retirar pero antes quiero hablar contigo en mi oficina,¿estamos?

Amar:Claro que si Don Rogelio,prometo no decepcionarlo -sonriendo-

Don Rogelio:Que bueno que llegaste temprano -dijo,dándome una palmada en la espalda que casi me desmonta-. Aquí se empieza cuando el gallo canta, no cuando uno quiere,como podrás darte cuenta -sonriendo-.

Amar:Me queda claro -respondí, sonriendo, aunque por dentro sentía que en cualquier momento me iba a quedar dormida de pie-

Me llevo a conocer algunas áreas que el día anterior no me había mostrado. Todo era enorme, más de lo que había imaginado, y el olor a tierra y heno se sentía tan fuerte que me hizo darme cuenta de lo diferente que era todo esto a la vida que había llevado antes.

Lo primero que me tocó hacer fue ayudar a alimentar a los caballos. Suena fácil, ¿no? Pues no.

Don Rogelio me llevó hasta un almacén donde guardaban el alimento y me señaló un par de cubetas gigantes llenas de grano y heno.

Don Rogelio:Tienes que llevarlas a los establos y asegurarte que cada caballo tenga su porción. No les des más o se ponen mañosos.

Amar:Fácil -dije con demasiada confianza-

Primer error del día.

Porque estas malditas cubetas pesaban como si tuvieran piedras en lugar de alimento. Apenas logré levantarlas del suelo, y cuando intenté caminar con ellas, sentí que mis brazos me iban a fallar.

Don Rogelio:¿Todavía se te hace fácil? -se burló Don Rogelio, con una risa socarrona-

Amar:Súper fácil -mentí,mientras me tambaleaba hacia los establos-

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