CAPITULO 15

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Alexandra

Doy el ultimo retoque a mis labios y retrocedo para verme por completo, "la verdad que supieron elegir el vestido". Es de hombros caídos con un ligero escote, en la parte del pecho predomina el color negro teniendo unos detalles de color verde azulado más al ir bajando al abdomen los colores van aumentando. El vestido va entallado hasta medio muslo y de ahí cae la cola suelta donde ya el negro pasa a ser parte de los detalles y ese verde azulado va complementándose con un azul profundo, "eligieron los colores de sus ojos".

Cuando  levanto la vista mi padre está en mi puerta viéndome serio

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Cuando levanto la vista mi padre está en mi puerta viéndome serio. Me giro para verlo directamente y el camina hacia mí. El cabello lo llevo en un recogido que deja solo dos mechones de mi cabello suelto en la parte de adelante mientras que el foco de mi maquillaje son el ahumado ligero de los ojos —ellos deben estar muy orgullosos de ti —siento mi garganta volverse un nudo —al igual que yo lo estoy al ver en lo hermosa que creció nuestro mayor tesoro —con una delicadeza que nadie pensaría que el tuviera, agarra mi rostro y besa mi frente de forma prolongada —voy a agradecerles siempre el que me hayan escogido para cuidarte.

—No pudieron escogerme un mejor segundo papá —él sonríe y me besa ambas manos.

—Marco Kiereva no te atrevas a hacerla llorar —llega mi madre con un falso enojo reclamándole a mi padre —mira que ya no falta mucho para que vengan por ella y no va a ir con el maquillaje corrido.

—Mejor, así se queda aquí con nosotros y no se expone a tanto buitre —con mi madre reímos y es que algo que jamás va a cambiar es que Marco Kiereva, siempre será un hombre celoso cuando se trata de sus dos mujeres.

El timbre suena y mi madre arrastrando a mi padre va hacia la puerta dejándome de nuevo sola. Al volverme a mirarme en el espejo no evito ver a mi madre; aunque ella tenía curvas más definidas, la forma de los labios, rostro y el llevar el mismo color de ojos hace que sea imposible no demostrar que soy su hija —hoy todos volverán a apreciar la belleza de una Bernardi, mamá.

Osman

Con el corazón acelerado veo como nuestra hermosa mosqueterita baja luciendo el vestido que encontré en la tienda. Al verlo supe que ese era el indicado para que ella llevara esta noche, "lleva esos colores que le gritan a todos que es nuestra". Con elegancia Alex va bajando las escaleras, mis pies se mueven y soy yo quien la recibe ya al final de las escaleras ayudándola en los últimos escalones.

Guio mis labios a su mano besando sus nudillos —estas muy hermosa, mosqueterita.

—Gracias —sonríe —mis novios son excelentes escogiendo vestidos —eso me hace sonreír, "es la primera vez que nos llama sus novios", me acerco hacia su oído y despacio susurro solo para nosotros.

—No provoques ahora —la acerco más hacia mí y siento como su piel se enchina —no quiero manchar mi imagen con mi suegro —me alejo y esa mirada violeta está llena de travesura, "mi sensual y hermosa mosquetera".

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