The Best Day

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Narradora pov:

El día por fin llegó, la pequeña pelinegra se irá de la casa, estuvo muy ansiosa todos estos días.

Ella detesta mucho los lunes, pero hoy es diferente, es un antes y un después en su vida.

Siente muchas cosas, tantas que siente que puede explotar; hacía mucho que no estaba tan feliz.

Desde el viernes empezó a acomodar todas sus pertenencias, ya saben, ropa, zapatos, accesorios, joyería.

También, ayer se fue a comprar un poco de pan y jugos; estos días el calor es muy insoportable.

Por ahí siente que el calor y la ansiedad la van a matar, pero trata de calmarse escuchando a Taylor Swift.

Realmente siente que esa mujer es una genia, cada canción refleja bien lo que siente.

Le encanta escuchar su playlist mientras hace cualquier cosa. Ya sea limpiar, cocinar o preparar sus maletas como ahora.

Se la puede ver batallando para hacer que entre todo; aunque su papá le regaló un par de bolsos y una valija, ella tiene muchas cosas.

Mientras está sentada arriba de la valija para cerrarla por completo, su celular empezó a vibrar.

Justito que terminó de cerrarla, la agarro, notando que es una llamada de Kurenai, la cual obviamente contestó.

K.Y — ¿Qué haces plaga? ¿Lista para estar sentada por horas?

Riéndose decía eso, obvio que no serían muchas horas, pero claro que es un poco molesto.

S.K — ¡Ay, obvio! ... Che, ¿Cuándo salís para acá?

Cuestionaba, dejando un poco las bromas, quiere tener todo su equipaje abajo para guardarlo rápido.

K.Y — Ahora, literalmente. Ponele que en medio hora, cuarenta minutos estoy ahí.

Hablaba mientras de fondo se escuchaba como cerraba el baúl del auto.

S.K — Bueno dale, te espero... Vení despacio eh, ¡Chauchis!

K.Y — Si che, mi mamá también me dijo la mismo; chau boluda.

Al oír eso, ladeó levemente los ojos con una sonrisa, luego solo colgó la llamada.

"Dios, voy a sufrir para acomodar las cosas cuando lleguemos allá"

Pensaba mientras se imaginaba el dolor de espalda y piernas que seguramente tendría al día siguiente.

El equipaje no se bajará solo, mucho menos acomodarse, eso seguramente tardará mucho más que el viaje.

De solo pensarlo, ella se frotaba la frente al imaginar el dolor de cabeza.

Mientras ella tenía la cabeza en todos lados, su padre estaba en la sala, sintiendo tanta tristeza.

El sabe que es lo correcto, pero aún así, le es difícil no sentirse así.

Es la niña de sus ojos, la única desde hace diez años; no quiere que le pase algo malo, igual que a su difunta esposa.

El cometió muchos errores durante su vida, pero si sabía que matarían al amor de su vida, el mismo se hubiera entregado en bandeja de plata.

Tiene miedo de que sufra el mismo destino, pero seria peor si ella sigue a su lado.

Relación FugitivaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora