Alex volvió a su casa tres días después de aquel incidente en la Flagg Street. Aunque estaba seguro que ya nunca más volvería a pasar por ahí sin recordar eso, le atemorizaba el hecho de que con Frank pudiera pasarle ese tipo de cosas muy seguido. Demasiado.
Esa noche iría Frank a visitarlo a su casa, él en verdad deseaba que fuera, y que, principalmente, no pasara nada. «Oh, por el amor de Dios, que no pase nada», pensaba Alex. Ya había acomodado la mayor parte de su casa, le esperaba con ansias.
El tiempo pasaba tan normal como siempre, pero a Alex y a Frank parecía que era una eternidad, sobre todo a Frank, que estaba en el instituto y las clases parecían nunca acabar. Pensaba en cómo era que había dejado que a Alex lo apuñalaran -aún soñaba con eso- y que como era que había sido tan tonto para no prestar verdadera atención a eso. Cuando no hay explicaciones, el mundo parece que se te viene encima, y como esto lo tenía tan agobiado no sabía en qué pensar. Su ex novia había muerto, y Alex iba por el mismo camino, pero ninguno de los dos quería eso.
El reloj de la escuela había marcado las cinco en punto, y antes de que el maestro dijera que podían retirarse, Frank había ya puesto un pie afuera de la puerta, había esperado con impaciencia este momento que ya no podía aguardar ni un solo minuto más.
Salió disparado como una bala cuando el timbre sonó. Como no tenía coche -y Guille había salido- no le tocaba más que correr, correr a toda prisa para verlo. La casa de Alex estaba entre la Mane Streer y la Janes Street, así que apresuró el paso un poco más y cuando visualizo la casa de Alex, se de detuvo de un golpe frente a ella.
Abrió el pequeño portón blanco, contemplando el verde pasto y las flores que había allí, se acercó hasta la puerta donde había un pequeño letrero de bienvenida DEJAD QUE LOS NIÑOS VENGAN A MÍ, decía aquel letrero. Y cuando Frank había levantado la mano para tocar la puerta, Alex apareció frente a él.
-Hola -dijo Alex con una sonrisa.
-Hola -Frank tuvo unos Fuertes impulsos de besarle, pero se contuvo pensando en las cosas que quizás podían pasar.
Entraron e inmediatamente se dirigieron al cuarto de Alex, porque, claramente, necesitaba reposo. El silencio abundó como por tres minutos. Solo se miraban, sonreír y volvían a clavar la mirada en uno de ellos. Hasta que Frank -casi sin darse cuenta- se encimo hacia Alex y le plantó un beso de los buenos.
Alex no dijo nada, después de todo, él también había esperado mucho ese momento. Se olvidaron del lugar, del motivo y la razón -incluso de los peligros- porque solo eran ellos dos. Frank, que parecía estar pegado a los labios de Alex, lo abrazaba con un cariño tan grande que era como en una historia romántica que pasan en la televisión.
-Te quiero Alex, te quiero y no quiero que te pase nada malo -fue lo único que dijo Frank después de besarlo. Las mejillas se le habían vuelto rojas y su risa era una risa nerviosa.
-También te quiero. No importa lo que pase, siempre lo he hecho, siempre he esperado este momento y ya es hora de afrontarlo.
Frank sonrió. Alex volvió a juntar sus labios contra los de Frank y en un beso sellaron su promesa de amor.
Empezó a quitarle la camisa a Alex, lo hizo con mucha delicadeza que Alex casi no se da cuenta de ello. Bajo para besar su cuello, su abdomen, hasta llegar al comienzo del pantalón.
-¿Estás seguro? -susurro Alex.
-Sí. Demasiado.
Bajo los pantalones y luego sus bóxers azules, dejando al aire el miembro de Alex. Y por un momento Frank pensó «¿Qué estoy haciendo? ¿Qué coño voy a hacer?».
Demostrarle tu amor -le susurró una voz en su cabeza.
Entonces Frank se llevó a la boca su miembro, haciendo que Alex se retorciera de placer. Apretaba las sábanas. Soltaba gemidos. Era toda una fantasía. Al poco rato, Frank estaba en la misma posición que Alex. Aunque ahora era Alex quien hacia el trabajo húmedo. Y para serles sinceros, Alex la chupaba mejor que Frank, se le veía en el rostro. Pasaba su lengua al rededor de el miembro de Frank y luego volvía a metérsela toda a la boca. Definitivamente tenía que haber estado soñando.
Pero no era así, aquello estaba pasando de verdad, y le gustaba.
Alex se había puesto de rodillas frente a Frank y este introdujo su pene dentro de Alex. Al principio le dolió, mucho. Y así es como dicen que sucede: la primera vez duele, pero una vez que te acostumbras es como tocar el cielo. Frank empezó moviéndose lento, y con cada gemido placentero de Alex aumentaba la velocidad un poco más.
«Dios, debí follarme a Alex mucho más antes», pensaba Frank «Dios, estoy en el cielo».
A Alex, por otro lado, le gustaba, y le gustaba la persona que se lo estaba haciendo. Realmente quería algo con él, no importa lo que pasará, si moría, moría para él,me si vivía, vivía para él. Aquello había soñado como una parte de la Biblia pero era cierto.
Ya no podía vivir sin Frank, ni Frank sin Alex. Los dos se necesitaban, los dos se querían y eso era bueno, realmente bueno.
El amor lo puede todo.-------------------
Hola:v les he dejado lemmon salvaje :vv 7u7
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La historia de Frank «Staxxby»
FanfictionLa historia de Frank, es probablemente el fanfic más personal y más intenso de Alexi5000, explora los orígenes de la creatividad, la tentación de la locura y el lenguaje del amor. Hacia casi dos años que Frank Garnes había perdido a su novia, despué...