Capítulo 14.

214 29 4
                                    

Me besó la frente y caminó fuera del café. La empleada estaba esperándome con los dos sobres de azúcar en la mano, pero mi mirada no se desviaba de la puerta y de la espalda de Sunggyu, que algún día había sentido debajo de mi palma, que había acariciado, rasguñado, besado incluso. Se aclaró la garganta y volteé mi mirada hacia ella.

-Muchas gracias...

Logré decir en voz baja antes de tomar los sobres, hacer una pequeña reverencia y volver a la mesa.

-Hayley te tardaste.
-Se habían quedado sin azúcar y tuvieron que ir a buscarla al depósito.

Mi capuchino se había enfriado, pero no me importaba. Había vuelto a ver a Sunggyu, a sentir su abrazo, su sonrisa y sus besos, aunque no hayan sido en mi boca. No quería contarle a Myungsoo de mi reencuentro. Decidí guardármelo para mi misma, aunque sabía que eso estaba mal.

-¿Te sientes bien? Te veo distraída.
-¿Mhm? Estoy pensando en el bebé.

Mentí por un segundo, pero involuntariamente llevé mi mano a mi estómago y dirigí mi vista hacia él. Ya no mentía más. Ahora que había encontrado a Sunggyu...¿qué debía hacer? Tenía miedo de decirle, miedo de su reacción. Además, Myungsoo estaba muy emocionado y feliz por nuestro hijo falso y no quería romper su ilusión. Pero Sunggyu era el padre y merecía saberlo. Al imaginar inconscientemente una vida con él, se me revolvió el estómago de la emoción. Noté que estaba en un problema...y que Myungsoo había estado hablando todo este tiempo que yo había gastado pensando. 

-...y te prometo que no te dejaré. 

Sus ojos brillaban y golpearon mi corazón con una roca.

-Quiero ir a casa. Me siento mal.

Me invadían las nauseas y las emociones. Quería descansar. Nos levantamos. El deslizó su mano sobre la mía y sentí una puntada de culpa en mi interior. Empujó la puerta y la mantuvo abierta para que yo pasara. Salí del establecimiento rápidamente, desesperada por aire fresco. Mi capuccino quedó intacto...

Unos días después del encuentro, cuando Myungsoo salió a visitar a sus padres, me decidí. Tomé mi celular con mis sudorosas manos, marqué el número luchando por controlar mi respiración y acerqué el aparato a mi oído. Sonaba. La espera se hacía eterna.

Tuuuu....tuuuu....tuuuu....

-¿Hola?-su dulce voz habló.
-Sunggyu.-la palabra se escapó en forma de suspiro de mis labios.
-¿Quién habla?
-Soy...Hayley.
-¡Hayley! ¿Qué tal todo, linda?
-Muy bien. Yo, eh...

Me tomé unos segundos para calmar mi corazón ansioso y hasta podía sentir la espera paciente de Sunggyu en el otro lado de la línea.

-Llamaba para decirte de salir.
-Cuando quieras.
-Ahora. 
-Te espero en 15 minutos en la plaza.
-Nos vemos.

Apreté el botón rojo en el celular, presioné el aparato contra mi pecho y solté el aire que no sabía que había estado reteniendo. Fuí al cuarto y elegí el sweater más grande de mi placard con el objetivo de cubrir mi ya notoria panza. Antes, me miré al espejo y me sonreí. Me puse el sweater, me rocié con perfume y tomé mis cosas. Con el corazón en la garganta, salí a la plaza.

Hacía frío. Me impactó inmediatamente y un poco de humo se desprendió de mis labios al exhalar con nerviosismo. Rodee mis brazos al rededor de mi cuerpo y caminé hacia la plaza. Al llegar, busqué a Sunggyu con la mirada. Estaba lleno de niños jugando entre las hojas marrones, desprendidas de los árboles. Niñas recolectandolas para sus colecciones, o para trabajos escolares. Una pareja de abuelos caminando sin prisa y tomando aire fresco. Una pareja de chicos jóvenes abrazados en una banca. Una chica llorando sola en un columpio.

Que extraño podía ser el otoño. ¿Cómo resultaría el día para mí?

No había señales de Sunggyu, así que opté por sentarme en una banca a esperarlo. Miré la hora y me acomodé el gorro de lana en la cabeza. Ya estaría por llegar. Planeaba mientras en mi cabeza cómo le diría la noticia. Imaginaba mil escenarios, situaciones, respuestas, futuros. Pero no podría acertarle a cuál sería la real. 

Froté mis manos para calentarlas un poco y volví a mirar a mi alrededor. Vi su figura caminando sin prisa y con las manos en los bolsillos. Aún no me había visto. Me pregunté si disfrutaba, al igual que yo, caminar solo los días de otoño, sintiendo la brisa aclarar tus ideas. Antes de que pudiera pensar otra cosa, me vio y apuró el paso para llegar más rápido a mi lado. 


Learning To Love {Sunggyu & Myungsoo}Donde viven las historias. Descúbrelo ahora