Con un desafío 2 a 1 a favor de los Granates, y casi con el tiempo de juego cumplido, los Rayados avanzaron por la derecha y el Loco lanzó un centro precioso al punto penal. Mario Malparitti (que en lugar de quedarse de último hombre había preferido buscar la heroica) cabeceó con un lindo frentazo. Y la pelota pegó en el codo del Liso, que había saltado con Mario, justamente para marcarlo.
-¡Penal! -gritó Malparitti.
-¡Penal! ¡Penal! -gritaron el Capi, el Beto y algunos más.
-¿Qué decís? ¿Qué cobrás? -se defendió el Liso-. ¡Si yo o tuve intención!
-¡Qué intención ni intención... la tocaste y punto!
-¡Hay que juzgar la intención, flaco! ¡Leé el reglamento!
-¡Qué reglamento ni ocho cuartos! ¡Penal y a otra cosa!
La mano es la única infracción, en el fútbol, en la que se juzga la intención. Si te pegan una patada se cobra foul, no importa si fue a propósito o sin querer. En camio, con la mano, solo se cobra si el que la tocó lo hizo queriendo. Y en ese desafío, si árbitro para que decidiera, pasó lo que tenía que pasar.
-¡Tramposo!
-¡Mentiroso!
-¡Atorrante!
-¡Piojoso!
A esa altura, el Liso y el Mellizo, cansados de insultarse, empezaron a pecharse, y después de pecharse, a manotearse, y después de manotearse, prefirieron pasar a las trompadas. Y se armó un lindo tumulto entre los que querían separarlos, los que querían participar y los que querían curiosear. Menos mal que jugó llegó Amadeo y disolvió el alboroto, porque si no capaz que alguno terminaba lastimado.
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METEGOL: EQUIPO EN PELIGRO
Short StoryLos Rayados organizan, a través de internet, un desafío con un misterioso equipo local. Los jugadores se escapan de la casa de Amadeo, pero desconocen que, en realidad, se están dirigiendo a un campo de batalla con soldados que luchan sin cesar. El...