Capítulo 1: La roseta de Joanne

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Paris, 1830

"¿Qué demonios es esto, Joanne?" Oí gritar a mi padre al entrar por la puerta principal de nuestra mansión. Cuando mi madre murió, mi padre volvió a casarse con una ricachona de clase alta y nos mudamos a esta casa.

Yo la odiaba porqur se encontraba en un barrio rico, lejos del centro de París, lejos de los pobres, lejos de la vida real.

Empezé a caminar hacia mi habitación, intentando ignorar ai padre pero él se interpuso e insistió. "¿Me has oído? Le miré a la cara y luego al objeto que sostenía.
Mi roseta republicana.

No.

Mis ojos se abrieron como platos al verla. ¿Cómo la había encontrado? La encondí cuando me la dió mi madre. Me la hizo con sus propias manos un mes antes de morir y me dijo que era un símbolo republicano que debía mostrar orgullos para mostrar a la gente mi amor a la libertad. Y ahora estaba en las manos de mi padre. Aquello no podía acabar bien.

"Es una roseta republicana, padre" dije honestamente. No auería esconder la verdad. "Ya sé lo que es. Pero ¿qué está haciendo aquí? ¿Es tuyo? " Miré hacia la roseta y después a mi padre otra vez antes de contestar. "Sí, es mía" Y entonces intenté cogerla pero el estiró el brazo de manera que no pudiera.

"¿Estás loca, Joanne? ¿Cuántas veces te he dicho que esas ideas no son buenas para ti? Eres de clase alta. ¿Por qué no puedes vivir esta vida sin meterte en problemas? Mientras hablaba, no pude evitar enfadarme.

Lo que estaba diciendo era muy egoísta y cruel. ¿Por qué yo estaba viviendo en una mansión llena de lujos mientras alguien más pobre que yo dormía en las calles de San Mitchell?

"Padre, no puedo aguantar ver a personas muriéndose de hambre mientras nosotros estamos comiendo cinco veces al día y durmiendo en una cama y nadie está haciendo nada para ayudar. Si tuviéramos una república, padre"

"¡Deja de decir tonterías! ¿Quieres ayudar? Pues cállate y cásate con algún chico rico. Al fin y al cano solo viniste para eso"

No me podía creer lo que acababa de decir. ¿Solo había venido a este mundo para casarme con un rico y así hacer a mi padre feliz?

No. Nunca.

Ese comentario me hizo estallar en ira y antes de que lo supiera, mi mano estaba cruzando la cara de mi padre.Al principio, él estaba sorprendido pero después su expresión se volvió furiosa. Sin decir una palabra, cogió mi roseta y la rompió en cuatro trozos.

Miré como mi padre la rompía u después, me arrodillé para ver que el último recuerdo que tenía de mi madre ya no era una roseta. Ahora era solo un trozo de tela inútil.

Mi corazón se rompió cómo la roseta.

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⏰ Última actualización: Jul 29, 2015 ⏰

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