Salek
Mi mujer ha estado enfrascada en una reunión con los Don, Rossi, su mano derecha, ha estado con ella cuando ha informado el cómo ha terminado su plan, "aún no se encuentran los cuerpos".
Alex está segura de que no han podido recuperarse porque la única cura que existe la tiene ella, ningún otro médico podría llegar a descubrir como contrarrestar la droga que le fue administrad a Danilo Bernardi y al imbécil de Mase Pierelli, "debí intervenir antes".
Escuche bien cuando el hijo de puta la amenazó, "hasta que haya un cadáver ninguno de los 4 estaremos tranquilos del todo". La puerta de la oficina se abre y mi mujer sale con el cansancio reflejado en su rostro. Con prisas me acerco y tomo su rostro —¿todo bien? —esboza apenas una sonrisa cansada, pero asiente dejando un casto beso en mis labios.
—Los Don movilizaran a sus hombres por las fronteras de Italia, si Danilo o Mase son vistos actuaran rápido, lo mismo si ven a David —mira a su espalda —necesito que le envíes esa información a Reina y a los Demonios lo más rápido que puedas.
—En unas horas el jet sale para Rusia —habla su mano derecha —desde allí contactaré a la señorita Reina para que actúe de forma inmediata.
—Gracias Paolo —el hombre ya mayor, toma una de sus manos y si bien todo su exterior es frio y muy cuidado, cuando ve hacia mi mujer noto un cariño sincero.
—No van a durar más, capo —Alexandra asiente y este se retira dejándonos solos en el departamento.
—¿Y los gemelos?
—Fueron a la universidad para mostrar una licencia para los 4.
—¿Una licencia? —asiento y peino su cabello hacia atrás.
—Has estado demasiadas semanas estresada, te arriesgaste a que ese imbécil te dañara —beso su frente —creo que te mereces al menos algunos días de descanso —ella respira profundo y espero alguna queja, pero solo salta a mis brazos y me besa como me encanta.
—¿Y que tienen planeado mis mosqueteros? —sonrío llevándola a nuestra habitación.
—Ya verás —la tumbo en la cama y mis manos no tardan en sacarle mi camisa dejándola con solo con sus bragas —haremos que estos últimos días sean un mal cuento.
Alexandra
Sin queja y sin poder preguntar, los chicos solo me pidieron empacar ropa para una semana, "no tengo idea a donde iremos, pero sé que es algo que necesito". A pesar de que todos los Don están relajados y confiados de que Danilo y Mase han muerto, mi cabeza no está tranquila hasta que vea sus cuerpos, "el abuelo Iván me contó que ya una vez se escapó de esa forma".
De solo imaginar que aún siguen vivos todo en mi se oscurece y quiere destrozar algo por dejar que se escaparan, "espero que Reina lo sumerja en un enorme sufrimiento al imbécil que lo ayudó".
Mi puerta suena que al darme la vuelta entra mi madre con una sonrisa, en sus manos hay una bandeja con te de naranja y unas galletas —que tal un pequeño descanso antes de que tus novios te secuestren por varios días —me rio por sus ocurrencias y hago espacio en mi cama para que ambas podamos sentarnos y tomar él te.
—Supe por tu padre que el plan no salió como esperabas.
—No —dejo la taza y mi madre apoya su mano en la mía —todos dicen que es imposible que hayan sobrevivido, pero Danilo ya lo ha hecho una vez.
—Nada sucede dos veces hija —dice —es muy difícil escaparse de la muerte cuando hace mucho te persigue.
—Aun así —suspiro —algo dentro mío aún sigue intranquilo —le explico —es como que necesito verlos ya sin vida para que todo dentro mío al fin pueda...ser libre —mi madre me da un pequeño jaloncito y yo voy hacia ella, sus brazos me rodean y no puedo explicar cómo sus brazos me tranquilizan.
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REYES
RomansaLIBRO 2: SAGA REENCUENTROS Y SECRETOS Carreras, diversión y estudios, en eso consistían nuestros días y estábamos bien con eso, hasta la noche en que volvimos a verla. En nuestras mentes vivía su imagen de infancia; frágil, gentil, hermosa y con uno...
