CAPITULO 30

87 9 1
                                        

David

Apenas estaciono en auto intento bajar la rabia, "me conoce bien, así como yo lo conozco también". Al ver hacia el establecimiento mi mente recuerda a cuando la traje aquí:

"—¡DEJAME SALIR DAVID! —su grito lo puedo oír desde el principio del pasillo —¡JURO QUE VOY A MATARTE SI LE HACES ALGO A MIS HIJOS! —mis pasos son lentos, quiero que caiga más en la desesperación —¡TE ODIO MALDITO HIJO DE PUTA! —el llanto viene y aunque una parte de mi aún le duele su dolor, la otra se antepone, esa que me recuerda que me traicionó dos veces.

Cuando llego a su cuarto y abro la puerta no desaprovecha ni un segundo cuando se abalanza hacia mí, Rubí sabe cómo atacar, pero en fuerza la sigo superando así que la domino llevándola hasta la cama —¡¿DONDE ESTAN MIS HIJOS?!

—¡CALMATE DE UNA PUTA VEZ! —ella sigue forcejeando que sujetando con una mano sus muñecas aprovecho y le doy una cachetada con la otra, logrando al fin que se quede quieta —ahora escúchame muy bien, Rubí Conte —ella gira despacio su rostro hacia mí y la ira que me muestra es una que solo hecha sal a la herida existente —de ti depende que tu hijo siga con vida.

—¿Qué quieres decir? —pregunta conteniéndose de volver a forcejear.

—Aceptaras cada cosa que desee que pruebes —si ya sus ojos estaban abiertos, ahora es peor que empieza a mirar a su alrededor —porque de negarte —mis labios se levantan y voy hasta su cuello donde lamo su pulso acelerado hasta llegar a su oído —hare que tu hijito preciado sea quien lo pruebe —al levantar el rostro está totalmente pálido.

—Eres un monstruo —limpio con un dedo sus lágrimas y lo chupo.

—Fue de este monstruo de quien te enamoraste amore —ella niega y mis manos despacio la sueltan, ella no se mueve —bienvenida a tu nueva realidad, moglie".

Llego hasta su cuarto y abro la puerta, ella está de espalda a la puerta, veo como sus pies llevan cicatrices, algunas nuevas, otras más antiguas. Aligerando mis pasos me acerco hasta quedar de pie frente al catre que lleva por cama, "las cosas habrían sido diferente amore". Tomo un mecho de su cabello, esta algo húmedo por lo que imagino que una de las enfermeras la habrá bañado —¿Qué haces aquí? —gira un poco su cuerpo y esos ojos que alguna vez me miraron con un inmenso amor, ahora están vacíos y sin vida.

—¿No puedo visitar acaso a mi esposa? —ella no se inmuta y vuelve a darme la espalda. Suspiro y me siento en la punta de la cama —vengo a actualizarte de cómo están las cosas afuera —me apoyo en mis piernas y cruzo mis dedos —la hija de Elena esta ahora de nuestro lado —sonrío irónicamente —tuvimos que hacer una pequeña intervención, pero ahora está cooperando —acaricio su cabeza —así como tú, amore —no trata de quitarme, así que la sigo tocando —pronto todo finalmente será como debió ser desde un principio; un Bernardi en la cabeza siendo los lideres de las masas, mientras que nosotros los Pierelli gobernamos desde las sombras, controlando toda Europa.

—Eres realmente estúpido —eso me hace detenerme.

—¿Qué fue lo que dijiste? —agarro un puñado de su cabello y la jalo para que me vea a la cara —repite lo que dijiste.

—Eres, realmente, estúpido —sonríe, sus ojos me escanean por completo —tu jamás vas a gobernar Europa David —el agarre lo intensifico, mas ella no se inmuta —así inventes las drogas que quieras, mates a cuanto quieras o manipules a diestra y siniestra —su mano va a mi mejilla —jamás conseguirás eso que tanto deseas, ¿sabes por qué?

—¿Por qué? —pregunto, siento sus dedos tocarme la barbilla, hasta llegar a mis labios.

—Porque quien nace para peón, jamás podrá a llegar a ser rey y tú, David Pierelli, naciste para estar siempre con la cabeza baja —su risa me enerva todo que la termino empujando y me levanto de la cama.

REYESDonde viven las historias. Descúbrelo ahora