Capítulo 13

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Jess

Dallas estaciona el auto frente a una heladería.

Esta vez, él espera a que baje del auto y caminamos juntos hasta la entrada. El día está increíble, por lo que decidimos sentarnos en una de las mesas que están en el jardín.

- ¿Qué edad tienes? - Yo y mi curiosidad.

- Diecinueve, ¿y tú? 

- Dentro de poco cumpliré dieciocho.- Respondo sonriente.

- ¿Sabor de helado? - Me pregunta mientras se pone de pie.

- Vainilla, por favor. - Asienta con la cabeza y lo veo alejarse hacia el mostrador.

Aprovecho que está de espaldas para ver lo bien que le hace lucir la sudadera que se ha puesto, ¿es normal que a un hombre le quede tan bien una prenda de vestir?, cabe recalcar que sus bíceps bien marcados me dejan con ganas de saber cómo es el resto de su torso. 

Sin nada encima, claro. 

Mi mente se empieza a inundar en pensamientos y recuerdo brevemente el beso de anoche, o más bien, mi primer beso.  Seguramente Dallas lo notó. Quedé paralizada, mi cerebro no lograba  coordinar nada sobre mí, ¿cómo iba a controlar un movimiento que no conocía? 

Demonios, debo ser la peor besadora. 

Cuando vuelvo a la realidad, Dallas camina hacia mí con sus dos manos ocupadas por dos conos de helado.

- Gracias. ¿De qué pediste tú? - Frunzo el ceño al ver el color verde claro de su helado.

- Limón. - Lame un poco de su helado y yo... yo no puedo quitar la mirada de sus labios.

Antes de que se dé cuenta de eso, me concentro en el mío. Unos minutos más tarde me entran ganas de ir al baño así que me levanto de la silla.

- ¿A dónde vas? – Pregunta.

- Al baño, ¿puedes sostener mi...? - Inclino mi helado hacia él para que lo sostenga pero choco mi helado contra su mejilla sin querer. 

- ¡Jessica! 

- Yo - empiezo a reír a carcajadas - ¡lo siento! - vuelvo a reír.

- No es gracioso. 

Lo veo bajar la mirada hacia su helado y sé lo que está a punto de hacer. Empiezo a correr por el jardín sin poder parar de reír. 

- ¡Lo vas a lamentar! - Lo escucho gritar y empieza a correr tras de mí.

La risa evita que pueda correr más rápido y en dos segundos siento uno de los brazos de Dallas levantarme por la cintura y acto seguido, estampa su helado en mi nariz. 

La poca gente que está en las mesas nos mira raro y me rio aún más fuerte. Volteo para asegurarme que no soy la única feliz y para mí sorpresa, no lo soy. 

Veo su enorme sonrisa y me estallan un montón de fuegos artificiales en el estómago. 

- Estamos a mano.- Dice sin dejarme de mirar. 

Empiezo a pegarme a él poco a poco y me invaden las ganas de volverlo a besar. Me detengo cuando me doy cuenta de que se ha puesto tenso y me limito a medio sonreír mientras me vuelvo a alejar un poco de él. 

- Ya vuelvo. - Interrumpo el silencio incómodo que se empezaba a formar al recordar que quería ir al baño. 

Mi celular suena y frunzo el ceño intrigada. 

"Si no te ibas a arriesgar no debiste intentarlo"

Me sonrojo de inmediato, no pensé que se dio cuenta.

Inesperadamente EnamoradosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora