CAPITULO 34

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Salek

"Ha vuelto, mi niña ha vuelto". Ayer por la noche estaba inquieto, habíamos ya trazado todo junto con Selene, a la que ahora entiendo por qué cambio ciertas acciones a último momento. Scuderi cae muerto con el pecho hecho una coladera —Richard —un dron baja hasta estar en su frente —envía el video de la muerte de Scuderi a los demás Don, que sea un recordatorio de lo que pasa cuando se meten donde no deben —el dron se aleja y los guardias comienzan a sacar a todos los invitados.

Los gritos, quejas y lágrimas son abundantes, pero ninguno de nosotros flaquea ni perdona, "cada uno de ellos sabía que estaba pasando aquí". Un hombre en traje entra corriendo a la iglesia y lo identifico como el esposo de Selene —¿están todos bien? —Alex asiente y gira a ver hacia su amiga.

—Debiste decirme tu estado —esta blanquea los ojos.

—Suficiente con que en casa crean que estoy invalida —su saco se abre y veo el pequeño bulto en su vientre. Ahmed se acerca hacia ella y la envuelve en sus brazos, "no somos los únicos con una mujer temeraria". Veo hacia Alex quien tiene la mirada perdida y...triste.

Miro hacia Osman y el asiente, me acerco despacio rodeándola por la espalda. Su cuerpo comienza a temblar ligeramente cuando lo presiono contra el mío —ya todo terminó mi niña...—ella se apoya en mí y mi agarre se intensifica.

—Lo siento...

—Tú no tienes la culpa de nada —la hago girar en mi brazos y tomo su rostro viendo esos ojos que tanto mi memoria traía en mis sueños —te dijimos que iríamos al mismo infierno por ti —ella toca mi mano y besa mi palma, "ya lo debe haber notado".

Para rescatarla cambiamos, ya no somos los mismo que hace tres meses atrás, si bien antes sabíamos algo del mundo criminal por las carreras, ahora hemos visto su parte más oscura y pesada, una que nos demostró que nuestra posición era tan insignificante en este entorno, "tuvimos que crecer si queríamos apoyo y resguardar todo lo suyo".

Los demonios junto con Selene y su familia nos instruyeron lo máximo posible, aun me cuesta asimilar el quitar una vida cuando mi meta desde niño fue seguir los pasos de mi padre, "aun seguiré ese camino, pero en estos momentos mi moral y conciencia tenían que estar apagados". Para mis hermanos fue casi lo mismo, aunque con la rabia que manteníamos a diario, fue más fácil apretar el gatillo o torturar para conseguir respuestas.

"Ahora ella está nuevamente con nosotros y no vamos a volver a permitir que pase algo así" —esto no debía salpicarles.

—Pero lo hizo y en algún punto iba a pasar quisieras o no —respira profundamente y yo apoyo mi frente con la de ella —ahora no eres la única con las manos manchadas.

—Salek...

—No podemos considerarnos tus reyes sino estamos dispuestos a destruir todo lo que te ponga en peligro —veo como mis palabras la afectan que cuando la jalo hacia mis labios ella me corresponde igual de desesperada, "es nuestra, nuestra mosqueterita, nuestra niña, nuestra Ninfa".

Alguien la jala de mis brazos y Selim de igual forma la besa, el último en hacerlo es Osman, "hemos recuperado a nuestra otra mitad" —ya cálmense y dejen de comer en frente de los monógamos —eso me hace reír y miro hacia atrás.

Camino hacia la pelinegra que cuando la conocí algo dentro mío me decía que era una mujer peligrosa y estos meses me ha demostrado eso, pero también que es de confianza —gracias por ayudarnos todos estos meses.

—Alexandra es mi hermana —dice —no iba a dejar que ese malnacido hiciera con ella lo que quisiera.

—De todas formas...

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