CAPITULO 35

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Selim

Siento como alguien se revuelve en mis brazos y mis ojos de a poco se abren encontrándome una cabellera negra y un cuerpo abrazándome con fuerza, "ella está aquí". Despacio quito su cabello del rostro de mi mujer para poder verla mejor, "dios...me hacía tanta falta". El notar la pequeña hinchazón en sus ojos me recuerda lo que nos contó, "ese malnacido...".

Ni cuando era niña la había oído llorar de esa forma, todo dentro mío quería cubrirla por completo y no permitir que de nuevo la dañaran, "va a sangrar, voy a regocijarme con sus putos gritos". Cierro los ojos y la atraigo más hacia mí, beso su coronilla y mi cabeza comienza a sacar ideas para torturar al hijo de puta.

Antes de que ella regresara, me tomaba la vida muy poco en serio, los estudios si bien tienen su época pesada, sabia como sobrellevarlo. Ninguna de las chicas con las que estuve me despertaba algo más que físico, la mayoría de ellas solo eran para descargar el estrés y nada más. Lo que más despertaba emoción era estar en mi auto a una velocidad máxima, sobrepasar a todos, la ovación que venía después...hasta que ella volvió y todo mi mundo volvió a tener más color. El ir a la universidad, correr o si quiera tener que estudiar, todo me era más sencillo, mas...divertido, tenía un propósito por querer hacer las cosas, todo fue en aumento cuando al fin ella aceptó ser nuestra.

Pero todo se volvió oscuro cuando nos la arrebataron. Sé que para Salek fue más difícil todo lo que tuvimos que hacer para recuperarla, él siempre tuvo la meta de ayudar a todos los enfermos como lo hace nuestro padre, pero para mí no fue difícil.

Cuando mate al primer imbécil esa oscuridad que me rodeaba solo se potencio, "quería que alguno cantara algo para encontrarla". Mis nudillos se partieron y deseche varias camisetas ya que la sangre era demasiada, "no me importaba convertirme en el mismo diablo si eso significara tenerla devuelta" —¿Selim? —su voz me espabila y veo hacia abajo, "mi mosqueterita", peino su cabello hacia atrás y beso suavemente sus labios.

—Buen día mosqueterita —ella sonríe y la puerta se abre.

—¿Hambrientos? —pregunta Salek con una bandeja bastante grande en las manos.

—Mucho —nos vamos levantando cuando siento como alguien me jala del cuello de mi camiseta y me saca de la cama.

—Es para ella no para ti —dice mi gemelo y yo hago un puchero.

—Que malo eres.

—Hay demasiado aquí y podemos comer los 4 —dice Alex y cuando quiero volver a sentarme a su lado, Osman vuelve a apartarme y ocupa mi lugar.

Salek ocupa su otro lado y yo solo me cruzo de brazos sonriendo, "se están vengando porque dormí con ella y ellos no" —vale ya entendí —alzo mis manos y me siento a sus pies —pero en la noche volveré a dormir con ella —Alex solo nos mira y se ríe calentándome el corazón, "si, ella es el color de mi mundo y no voy a perderlo de nuevo".

Alexandra

Los chicos se encargan de hacer mi desayuno ameno, pacifico, es como si ninguno de los cuatro hubiera pasado un infierno, "aun así puedo ver claramente los cambios físicos que han tenido".

Salek está mucho más ancho y marcado, su barba es más prominente y sus manos llevan callos y cicatrices que antes no tenía. El físico de los gemelos está mucho más definido, aunque siguen siendo más delgados que Salek. Pero algo comparten los tres..."su mirada es oscura...pude ver claramente como apuntaron a matar sin ningún titubeo ni duda".

La seriedad de Osman se siente mucho más amenazante y esa actitud relajada de Selim hace que tus sentidos se alerten, "esto lo provocó mi descuido". Aunque ellos intenten decirme mil veces que bajarían al infierno por mí, realmente me hubiera gustado que este mundo no los haya tocado como lo hizo, "otra cosa más para hacerlo sufrir".

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