CAPITULO 36

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Alexandra

"Uno menos quedan dos". Cuando salgo de la habitación donde seguirán torturando a Mase me encuentro a Raquel pasmada, sus ojos se posan recorriéndome por completo —¿es verdad lo que dijiste? —asiento, su rostro se contrae, "esta vestida completamente de negro, eso quiere decir..." —todo este tiempo defendiéndolo y el...

—No te confundas Raquel —la corto —Mase y tu si son hermanos —ella frunce el ceño —ambos comparten la misma madre, mas no el mismo padre —sus ojos se abren y noto como su mente está procesando todo lo que acabo de decirle.

—Por eso David lo utilizaba...—suspiro y miro hacia mi izquierda encontrándome a un hombre bastante alto, "la última vez que lo vi tenía el cabello un poco más largo".

—Hola...Dan —este se acerca, con lentitud acaricia mi mejilla y una semi sonrisa se forma en sus labios.

—Es bueno tenerte de vuelta —noto que el igual va vestido completamente de negro, "esperaba que pudiera resistir un poco más" —tengo un mensaje para ti —de su bolsillo saca un pequeño anillo, dorado y con una piedra ovalada de color...—«este es mi regalo para el tesoro que ella protegió» —cuando la joya cae en mi mano se a quien ha pertenecido.

—David se la dio como prueba de que había fallecido y ella lo ha cuidado todo este tiempo —acota Raquel —hasta el día en que pudiera dárselo a su descendencia —siento que la garganta me pica, mi mano se cierra y va hacia mi pecho, "mamá...". Unos brazos me rodean y no dudo en apoyarme en el pecho de Salek.

A pesar de poseer las fotos que mi madrina me dejó, el poder tener algo que le perteneció a mi madre me ayuda a sentirla más cerca de mí, "tú también debes estar cuando los haga pagar". Pruebo en ponérmelo en el dedo del medio y para suerte me calza bien —¿en dónde están? —pregunta Raquel.

—Están al final del pasillo, la última puerta de la izquierda —mi vista va hacia atrás de Dan y me encuentro a Izaac vestido tan elegante como siempre. Me alejo de Salek y camino hasta que estoy solo a unos pasos de distancia de el —te lo pusiste —asiento sabiendo que se refiere al traje.

—Quería tenerla conmigo cuando los haga gritar —este sonríe ladinamente y acorta la distancia para dejarme un beso en la frente.

—Enorgullécenos, сестренка —sonrío ampliamente por el diminutivo y doy media vuelta viendo a las personas que me han ayudado a que esta venganza se cumpliera al fin.

—Vamos.

Narrador X

El ambiente al fondo es mucho más frio, afuera un guardia saluda a Alexandra con una inclinación y abre la puerta.

Danilo y David están encadenados de rodillas. Con solo calzoncillos de ropa, los múltiples golpes que han recibido en todo el cuerpo quedan visibles, sus manos están cubiertas de la sangre de sus dedos, algunos ya han perdido más que las uñas. Danilo es el primero en levantar la vista —cara.

—Hola...tío Danilo —Alexandra entra y la mera vista que recibe Danilo lo lanza al pasado, pero en sus recuerdos, ve a Elena con su traje negro, mirada de muerte y salpicada con restos de sus enemigos.

—La pequeña puta hace su aparición —refuta David antes de elevar la cabeza y ver que Alexandra no ha entrado sola —¿Qué haces aquí Raquel?

—Vine a presenciar tu maldita muerte —dice con odio puro en su voz —así que como presencié la de mi madre —David abre de sobremanera su único ojo bueno y gira a ver a Alexandra.

—¿Qué fue lo que le hiciste?

—Darle lo que tú siempre le negaste —este se revuelve e intenta ponerse de pie, pero al estar sus pantorrillas igual encadenadas el levantarse es imposible.

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