3 años después.
Alexandra
El sonido de un golpe en seco seguido de un llanto me advierte lo que ha pasado —pero, ¿Qué les dije de estar corriendo dentro?
—Me duee mami —dice mi hijo tocándose su frente.
—Déjame ver mi niño —sollozando quita su mano de su frente que solo tiene un pequeño enrojecimiento.
—Ya pasó, es un pequeño golpe —lo subo a mi falda y el se oculta en mi pecho.
—Lo sieto mami —solloza otra pequeña voz —yo solo...—hipa y yo le tomo el bracito suavemente atrayéndola igual a mi pecho.
—Los accidentes pasan, si —beso sus cabecitas y hago que me miren —por eso deben hacerme caso cuando les digo que no corran dentro del salón —limpio sus caritas, "mis bebes...mis tesoros". La puerta se abre y pasos se oyen cuando uno de mis esposos entra.
—¿Qué ha pasado?
—¡Papá Saleee! —ambos corren hacia el quien los atrapa y alza.
—¿Qué hicieron ahora mis pequeños reyes? —de igual forma me levanto y me acerco a ellos.
—Papi me duele —se queja mi hijo mientras le muestra su golpe.
—Uy, a ver vamos a curarlo —le besa su frentecita para después seguir con su cuello haciéndolo reír.
—Yo tambiee papi —mi hija se agita y de igual forma Salek la llena de besos.
—Bien, niños vayan al jardín que no tardan de llegar sus otros papás y tíos —ellos se contentan y Salek los baja. Ambos ríen y corren hacia el enorme jardín olvidándose por completo de su accidente.
—Tu también quiere que te cure, mi niña —me rio cuando siento los brazos de mi esposo rodearme por detrás.
—Ni lo pienses —digo al darme la vuelta —aun no termino de adornar la torta y tu tienes que ir a bañarte para que dejes de oler a hospital —Salek se ríe y me besa fuerte y posesivo.
—Esta noche me cobrare mis horas contigo.
—Si logras dormirlos temprano —apunto hacia nuestros hijos que ríen felizmente en el jardín.
—Veras que con todo lo que jugarán caerán rendidos.
—Yo no cantaría victoria tan temprano hermano —dice Selim apareciendo por detrás mientras se afloja la corbata —recuerda que nosotros éramos igual de incansables a su edad —este me jala hacia su pecho sacándome de los brazos de su hermano —hola mosqueterita.
—Hola esposo —me besa juguetonamente y siento como sus manos aprietan mis nalgas —Selim —lo reprendo y este levanta ambas manos.
—Culpable —dice —pero es tu culpa por estar así de hermosa con mandil —le golpeo el hombro.
—Mentiroso —miro hacia abajo hacia el mandil que lleva algunas manchas de harina y agua —mas bien ve con los niños y vigílalos de que no hagan daño por favor.
—Lo que ordenes —me hace una reverencia a modo de burla y yo lo empujo riéndome.
—Ya son tres años —dice Salek viendo a nuestros hijos.
Ambos están jugando con las espadas de plástico que le compro Osman, simulando una pelea de caballero, "Agatha y Sinan, mis dos milagros, mis mayores tesoros". Recuerdo que el día de su parto se adelantó por una semana, Salek estaba de turno y los gemelos estaban en sus respectivos trabajos por lo que estaba sola en el departamento guardando las ultimas cosas para la mudanza cuando empezó las contracciones, "creo que no había sentido tal dolor ni entrenando con los demonios".
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REYES
RomansaLIBRO 2: SAGA REENCUENTROS Y SECRETOS Carreras, diversión y estudios, en eso consistían nuestros días y estábamos bien con eso, hasta la noche en que volvimos a verla. En nuestras mentes vivía su imagen de infancia; frágil, gentil, hermosa y con uno...
