ᴘʀóʟᴏɢᴏ

3.3K 168 67
                                    

➴ 𝐋𝐨𝐧𝐝𝐫𝐞𝐬, 𝐈𝐧𝐠𝐥𝐚𝐭𝐞𝐫𝐫𝐚; 𝟎𝟔 𝐝𝐞 𝐬𝐞𝐩𝐭𝐢𝐞𝐦𝐛𝐫𝐞 𝐝𝐞𝐥 𝟐𝟎𝟐𝟏.

—Ciento cincuenta, ciento cincuenta y dos, ciento cincuenta y cuatro...y, ¡bingo! Ciento cincuenta y seis.

Frenó sus pasos, guardó el teléfono móvil en el bolsillo izquierdo de la chaqueta y contempló con aire ilusionado los tres dígitos que lucían sobre la fachada del edificio. El ciento cincuenta y seis de Clapham; el rincón de Londres que, a partir de aquel ocho de septiembre, sería testigo de la nueva etapa que Ashley Diack iba a iniciar.

—Nueva ciudad, nuevo hogar, nueva gente.

Nueva ciudad, nuevo hogar, nueva gente; pero con el corazón y la mente aún recorriendo las instalaciones de Yale. Sacudió la cabeza e intentó eliminar los recuerdos que la trasladaban a Estados Unidos. La Universidad era un ciclo que, desde hacía aproximadamente tres meses, había comenzado a formar parte del pasado. Era una vida que añoraría; pero como solía citar Peter —uno de los cuatro integrantes del cuarteto de amigos al que pertenecía Ash—, "septiembre es sinónimo de inicios y cambios". Y, el noveno mes de aquel dos mil veintiuno, no iba a ser una excepción.

—Nueva vida.

Contempló, por última vez, el ciento cincuenta y seis. Inspiró y expiró un par de veces, esbozó una sonrisa de orgullo y se desplazó hacia el portón. Su cometido inicial era pulsar el botón del cuarto A, pero la repentina salida de una residente le permitió colarse en el inmueble sin una llamada previa.

La curiosidad, una característica común de la inglesa, la obligó a contemplar con interés cada rincón del portal. La reciente construcción del bloque quedaba retratada en lo pulcra que se encontraba la entrada. El aroma a lavanda recorría el rellano. Distaba del olor a sudor, tabaco y alcohol que inundaban los pasillos residenciales de Yale.

—¡Hey! ¿Ashley Diack?

Sobresaltada ante la mención de su nombre, apartó la mirada del espejo y la trasladó hacia el ascensor. Una joven, de más o menos su misma edad, salía de este. A pesar del torbellino de cabello castaño que descendía rebelde por su rostro, Ash logró visualizar una impecable sonrisa.

—¿Leah Steele?

—Amelie —corrigió. De forma pizpireta se aproximó a su, tal vez, compañera de piso—. Leah me comentó que no llegarías hasta las siete.

—He llegado antes de lo previsto a Londres. Espero que no os importe.

—¡No, no! No te preocupes. Iba a ir al supermercado, pero es una tarea que puedo posponer. ¿Subimos?

Ashley afirmó con un sencillo meneo de cabeza. Amelie, satisfecha con el , guió a la muchacha hacia el ascensor.

—¿Es la primera vez que vives en Londres? —una vez dentro del aparato que las transportaría a la cuarta planta del edificio, Amelie lanzó su primera duda—. Leah me comentó que estabas estudiando en, ¿Estados Unidos?

—Historia en la Universidad de Yale —agregó, como información adicional—. Y soy de Milton Keynes; lo máximo que he estado en Londres es cuando venía a visitar a mi hermano mayor. Pero la vida me ha conducido hasta aquí.

—Te gustará. A veces puede ser asfixiante vivir en la capital, pero creo que tiene bastantes pros. Además, este barrio suele ser bastante tranquilo.

—¿Vosotras sois de aquí?

—Leah es del suroeste de Londres. Yo soy de Liverpool; me mudé aquí cuando comencé la carrera de fisioterapia.

𝑺𝒕𝒓𝒂𝒏𝒈𝒆 // Bᴇɴ CʜɪʟᴡᴇʟʟDonde viven las historias. Descúbrelo ahora