Coraza de hierro.

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Una vez más, estoy en mi cama, intentando plasmar lo que siento.
A veces me quedo en blanco y no sé qué decir. Es una sensación extraña. Nunca me ha costado escribir, esto es lo mío.
Pero supongo que ahora siento tantas cosas, que es difícil que pueda explicarlas todas.
Hace dos semanas estaba pasando por un momento complicado. Estaba en una de esas etapas que casi todo el mundo, por no decir todo, vive alguna vez.
Estaba perdida y sin rumbo. Estaba yo sola, conmigo misma.
Pero esas etapas se caracterizan por tener un momento clave, un momento que te hace despertar de la profunda hibernación que tu corazón vive.
Yo estaba cerrada a todo, negándome a que me quisieran y negándome una oportunidad a mi misma. Me creé una coraza de hierro, para que mi corazón no sufriera más. Estaba cansada y era suficiente.
Y un día, el menos esperado de esa etapa, llegó el momento clave.
Mi momento clave, él.
Nunca podría imaginar todo lo que vendría después.
Como en apenas dos semanas, él y sólo él, sería capaz de romper mi coraza de hierro.
Pero es que, todo lo que hace y todo lo dice, todo lo que forma su persona hace que ya no tenga miedo.
Y es una auténtica locura, dos semanas...
Pero así es, por muy increíble que resulte.
Y ya no sé cómo decirle, que es el motivo de mi constante sonrisa.
Que es el motivo por el que vuelvo a creer.
Me ha hecho comprender que la distancia, no es un impedimento para querer alguien.
Y puede que vaya demasiado rápido y me esté arriesgando a caerme por el precipicio.
Pero me da igual porque por él me arriesgo a todo.
Por él todo.
Porque si nadie ha conseguido hacer lo que él hace y lo que él causa en mí, es motivo más que suficiente para querer arriesgarme y para luchar.
Porque él llena mis momentos en blanco y porque no quiero perder mi inspiración, no quiero perderle a él.


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