Últimos capítulos.
Entré sonriente a la sala de espera del consultorio de la Sra. Spong, deseando contarle lo excelente que me iba con todo esto de cambiarme de hogar.
Sunshine al verme entrar me mira expectante y arquea una ceja sonriendo.
—¿A que se debe tanta felicidad señorita?— dijo con la curiosidad a flor de piel. Yo me encogí de hombros.
—Ya consiguieron a una pareja— dije aumentando mi sonrisa —Adivina de donde son.
Ella como respuesta, abrió su boca de tal manera que pensé que una mosca se le metería de lo gran que la abrió. No pude evitar reír por ello.
—Si señora, son de Seattle, ¿puedes creerlo?— le pregunté aún sonriendo.
Siendo totalmente sincera, me dolían demasiado ya los músculos de la boca por sonreír tanto todo el día, pero la felicidad era tan grande que no podía evitarlo.
—Me alegro por ti Trinity, eso es excelente— dijo con cierta melancolía. La sonrisa que tenía de repente se transformó en suspiro.
—Sabes que las llamaré todo el tiempo ¿cierto?— dije acercándome a su mini escritorio. Ella suspiró sin ganas.
—No será lo mismo pequeña, pero tranquila, se que al fin tendrás lo quieres y necesitas— hizo una pequeña pausa y me brindó una sonrisa —A tus amigos cerca.
No pude evitar sollozar al escuchar sus palabras. Ella al ver mi actitud, se levantó de su silla y me abrazó con un gran cariño.
Sunshine aunque a veces me parecía insoportable, era una gran persona. Aún recuerdo la primera vez que la ví, ella era muy atenta conmigo, una joven de cabellos rojizos, ojos color café y su sonrisa tan blanca como la nieve.
Siempre la ví como una hermana mayor, y aunque me enojaba mucho el hecho de que fuera muy atenta, me acostumbré a la perfección después de todo.
De repente se escucha como se abre la puerta la puerta del consultorio. Sunshine me suelta brindándome una última sonrisa para volver a su asiento.
Cuando me dirigí a el consultorio de la Sra. Spong, pude notar que estaba algo nerviosa, ¿o acaso era tristeza?
—Sra. Spong ¿Puedo pasar?— pregunté al verla tan perdida en sus pensamientos. Ella me miró después de un momento y sonrió.
—Sabes que sí.
Sin más pase y pude notar que había muchos papeles tirados en todas partes, en su escritorio gris, en el sofá marrón, en los escaparates grises. Había desorden por todos lados, lo cual es extraño, ya que la Sra. Spong es una persona muy sistematizada y ordenada como para dejar sus papeles así.
—¿Le pasa algo Sra. Spong?— pregunté preocupada acercándome más a ella.
—No, estoy bien, ¿porqué piensas eso Trinity?— preguntó arqueando una ceja. Señale su escritorio y escaparates en modo de respuesta —Oh, es que estoy buscando tus papeles para entregárselos a tus nuevos padres.
Pude notar que me estaba mintiendo, ella misma me había dicho ayer que no había necesidad de darle papeleo a la pareja que me fuera a cuidar ya que mi caso no era grave.
Suspiré resignada ya que no quería pelear con ella, y me recosté en el sillón marrón de siempre quitando los papeles que allí se posaban. Como iba a extrañarlo.
—Bueno Trinity...— hizo una pausa mientras se sentaba en su silla giratoria y me daba una pequeña sonrisa —Como sabrás esta es tu última consulta, no hay mucho que decir, así que si quieres puedes retirarte— dijo mirándome algo expectante. Arqueé una ceja confundida.
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Diario de una Chica Solitaria.
Poetry¿Qué pasa cuando las personas que más querías te dan la espalda? Cuando tus familiares ni quieren verte y tus amigos están a kilómetros de ti. ¿Qué pasa cuando la soledad es tu única compañera? Y, aunque tengas compañía, sientes que estás sola, p...