Son solo 15 minutos mas

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|Capítulo 9|

Matías

Corro con todas las fuerzas que tengo, ni siquiera así logro alcanzarla está chica tiene un buen físico y corre muy rápido. Corrimos como seis cuadras y ella no para, finalmente me canso y me paro a descansar, cosa que me arrepiento de hacer porque ya la perdí de vista - ¿Cómo es qué corre tan rápido? - después de haber recuperado mi aliento, decido ir a buscarla por estas cuadras espero que no se haya alejado tanto - pero es inútil no la encuentro - ¿Dónde se ha metido Sofía?

Me rindo, no está por ningún lado, ya recorrí todo el lugar - incluso fui más allá -para ver si andaba por ahí, pero no, no está, no anda por ningún lado. Creo que es mejor que vaya a casa, quizá ahí la encuentre, pero tampoco está, es tonto porque ella no vendría ya que supuestamente está en el colegio entonces sería su última opción - pero es mejor matar la duda - aun así, a dónde se habrá ido. Ya no comprendo, no comprendo quizá su sensibilidad, aunque sinceramente no sé qué dije, que de malo o qué de hiriente.

- ¿Dónde estabas jovencito? - dice mi madre muy intrigada.

- Pues... - pienso bien en mi respuesta, no quiero cagarla porque ya le prometí a Sofía no mencionar nada - por ahí... - me encojo de hombros paseando - mi madre me mira y frunce el ceño al notar mi inseguridad, la que estoy totalmente seguro que lo está notado más y más, cualquiera lo haría ya que no paro de titubear y soy medio idiota en tapar u ocultar cosas.

Las horas van pasando algo lentas, pero aún no hay rastros de Sofía. Ya finalmente pasaron cinco horas - a esta hora Sofía ya debería estar aquí - pero aun no aparece y ya estoy entrando en pánico, me preocupo un poco porque es inevitable no hacerlo, hace pocas horas estuve con ella, luego se fue corriendo y al parecer estaba molesta, obviamente no puedo evitar preocuparme porque la deje ir en un mal estado.

- ¿Matías estas bien hijo? - me pregunta mi madre un tanto preocupado.

- ¿Por qué lo dices? - refuto aparentando estar confundido, para que no note aún más mi estado de nerviosismo ante la situación.

- Como te veo dando vueltas por toda la sala, además pareces preocupado - mi madre me conoce perfectamente y sabe lo que me pasa.

- No es nada mamá - aun así, me atrevo a mentirle, las promesas son promesas, además entrelazamos nuestros meñiques y eso no se hace siempre ok.

- ¿Matías? - pregunta mi madre vuelve a preguntarme, como diciéndome di la verdad que sé que ocultas algo.

- Está bien - la miro directamente a los ojos, y secando mis manos en mis pantalones, están un poco sudadas por el nerviosismo - es que Sofía ya esta tarde - me encojo de hombros - casi 15 minutos - mi mamá me mira y frunce el ceño porque se encuentra un tanto preocupada por mi preocupación hacia la nena que cuida.

- Quizá está con sus amigas... - menciona algo despreocupada por el tema. Pero en menos de cinco segundos, sin dejar seguir a mi madre, el sonido de la manija de la puerta principal empieza a retumbar, se escucha el ingreso de la llave a la cerradura y por consecuencia esta se abre.

- ¡Ahí estas! - menciono eufórico - Por fin has llegado - suspiro fuerte - 15 minutos más tarde de lo normal - digo mostrando algo de preocupación y veo como Sofía al igual que mi madre están con el ceño fruncido y es ahí cuando me doy cuenta de que mis palabras no están expresando preocupación, si no están expresando un reclamo.

- Son solo 15 minutos más - responde Sofía bruscamente, al parecer sigue molesta por lo que paso en la mañana y por eso anda un poco a la defensiva.

El Hijo de mi NiñeraDonde viven las historias. Descúbrelo ahora