Capítulo 4.

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—¿Y ya recordaste tu nombre?

Miré a los muchachos. El que había hablado era Thomas, quien me observaba esperando una respuesta mientras que Minho iba zigzagueando dando pequeños saltitos. Levanté una ceja al verlo actuar de forma infantil.

—Todavía no —respondí. Thomas asintió comprensivo.

—Yo era el novato antes de que llegaras y no me tomó mucho tiempo recordar mi nombre —hizo una mueca—, pero sí dolió.

Fruncí el ceño cuando dijo eso.

—¿Dolió? ¿Cómo?

—Gally lo empujó y se golpeó la cabeza contra el suelo —respondió Minho. Había dejado de saltar y ahora caminaba dando pasos largos.

—Oh —susurré y miré al frente. El área de las hamacas estaba a unos pocos metros. Pensé unos minutos y luego pregunté—. ¿Me va a doler a mí?

Thomas y Minho se miraron. A pesar de que quisieron ser disimulados, logré ver como apretaban los labios.

—Tal vez —dijeron al unísono.

Suspiré. Tenía un poco de miedo, el no saber cómo iba a ser el momento de mis recuerdos me hacía poner nerviosa. Llegamos a las hamacas y los chicos caminaron entre ellas hasta que se detuvieron en una.

—Ésta será la tuya, novata —me explicó Minho mientras Thomas desaparecía detrás de una puerta—. Si alguna vez te despiertas en el medio de la noche, mi hamaca está del lado izquierdo, la de Thomas a tu derecha y las de Newt o Alby, a dos de distancia.

Asentí reteniendo la información. Thomas volvió, esta vez con una caja de la cual sobresalían algunas prendas.

—Llegó hoy contigo —dijo él. Me la extendió y cuando la tomé, nuestras manos se juntaron.

Una rara sensación me invadió cuando toqué su mano. Thomas me miró y nuestros ojos no se dejaban el uno al otro. Parpadeé varias veces y lo solté, apretando la caja contra mi pecho. Él se alejó de mí rascándose la nuca y con la mirada en el suelo.

—Okey, novata. Nosotros ahora nos iremos, pero volveremos en un rato para ir a la fiesta —Minho empezó a caminar fuera del área de hamacas junto con Thomas hasta que de pronto frenó y me miró—. ¿Puedo decirte algo?

Asentí curiosa.

—Me caes bien —una sonrisa se escapó de mis labios y Thomas, al verme, sonrió. Minho siguió hablando—, no sé por qué pero siento que te conozco... en fin, volveremos en un rato. Adiós.

Los saludé con la mano y me senté en mi hamaca. Me quedé mirando mis zapatos y suspiré.

《También siento que te conozco Minho... a ti y a todos ustedes》.

Alguien me estaba picando el ojo. Me desperté  fastidiada y el rostro de Chuck fue lo primero que vi. Fruncí el ceño media dormida.

—¿Qué estás haciendo? —pregunté con la voz ronca.

—Te vine a despertar, larcha. La fiesta ya va a empezar y sólo faltas tú.

—Sólo cinco minutos más, por favor —murmuré  con pereza y cerrando los ojos de nuevo. Tras segundos de silencio, entre abrí los ojos y noté que el niño se había ido. Suspiré y cuando me iba a estirar, alguien me empujó desde el otro lado de la hamaca. Grité y caí al suelo.

—No hay cinco minutos más aquí, novata —se burló Chuck y lo miré divertida.

—Voy a matarte, niño. Será mejor que corras —el enrulado me miró con los ojos abiertos y salió corriendo lejos de mí. Me levanté y riendo, lo comencé a perseguir.

—¡Corre más rápido! —me dijo burlón y yo hice lo que me pedía.

Escuché risas y pude notar como todos nos estaban viendo correr. Negué con la cabeza divertida y paré al ver que no encontraba al niño por ningún lado. Empecé a caminar y traté de buscar a Chuck. Hasta que lo vi correr hacia el lado de las hamacas de nuevo.

—¡Chuck! ¡Me las pagarás! —grité divertida. Los demás muchachos seguían en lo suyo y a veces nos prestaban atención, pero estaban terminando los preparativos.

Corría tan rápido que cuando alguien se cruzó en mi camino, no pude frenar y terminé cayendo sobre la persona. Ambos rodamos unos metros y cuando nos detuvimos sentí como los dos nos quejábamos por el golpe.

—¡Lo siento, no te vi! —dije apresurada. Al ver sobre quién había caído, mi corazón se aceleró—. Thomas...

—Hola —susurró él viéndome. Estábamos muy cerca uno del otro y empezaba a sentir cómo las manos me sudaba.

—Bueno, bueno... ¿están cómodos? —miré hacia arriba y nos encontramos con Newt, quien nos veía con una sonrisa burlona.

Fue entonces cuando me di cuenta que yo estaba encima de Thomas y éste tenía las manos sobre mi cintura. Me levanté de un salto. Thomas hizo lo mismo y lo miré.

—Lo lamento Thomas, realmente no te había visto y...

—Hey, está bien. No nos hicimos daño, no te preocupes —me sonrió y sentí cómo algo en mi estómago comenzaba a ponerme nerviosa. Thomas se cruzó de brazos y me miró—. Te estuve viendo correr, y nunca me imaginé que podrías correr tan rápido.

—Bueno, quería alcanzar a Chuck así que... sólo corrí. Pero gracias —hice una reverencia y él rió.

Nos quedamos mirándonos hasta que alguien tosió. Miré al frente y Newt estaba con Chuck. Al ver al niño, lo señalé con el dedo.

—Por hoy, te salvas pequeño monstruo —él rió y me tomó de la mano.

—Vamos, la fiesta ya está lista —empezó a tirar de mí y entonces logré escuchar algo que Thomas le decía a Newt.

—Demonios Newt, desde que la vi creo que ella me...

Pero ya estaba lo suficientemente lejos como para terminar de escuchar la frase completa.

¿Juntos?♡ •TMZ: Thomas•Donde viven las historias. Descúbrelo ahora