Dos días antes.
La apiterapia parecía hacerte bien, parecías mejorar, tener un poco más de estímulo en las piernas y en la cola. Ahora podías mover la cola de vez en cuando y sobre todo cuando tenías que hacer tus necesidades.
Mi madre te hacia masajes, te trataba de estimular para que no se te olvidara como hacerlo y te juro por lo que más quieras que yo pensaba que estabas mejorando, ya te veía de un momento a otro caminando, incluso esa noche lo había soñado y esperaba tan ansiosamente que sucediera, y no era la única, mi madre también había tenido un sueño similar unas noches atrás.
Todos los días mi abuelo venía a picarte, de la misma forma en que antes lo hacía con mi padre cuando tenía su hernia lumbar. Más de nueve abejas usábamos, no me gustaba verte así todo anestesiado y picado pero era una de las pocas alternativas que teníamos para poder ayudarte, para así hacer algo para sanarte.
Te acostábamos todos los días en un sector diferente, durante la tarde te ponemos en el pasto con un quitasol para que no te insoles y en la noche en la terraza. Parecías un perro de comercial, acostado y tomando sol tan tranquilamente, te imaginaba con la toalla de playa y los lentes de sol.
Teníamos tantas esperanzas de que mejoraras, pensábamos que lo estábamos logrando, de a poco y muy lento, pero que estábamos haciendo algún progreso. Pero tus heridas solo aumentaban, tenías las patas delanteras completamente destruidas pese a que te habíamos puesto vendajes, te lamias y te sacabas el pelaje. Estabas completamente destruido físicamente.
Esa noche te tape con una manta, estabas tiritando, pensábamos que tenías frio aunque la noche no era tan helada.
ESTÁS LEYENDO
Henry.
RandomTe escribiré todo lo que sucedió antes y lo que sucedió después, como un testimonio de lo que generaste, de lo que dejaste y lo que cambiaste en mí. Quiero que esto trascienda, que no solo permanezca en mi memoria, que cuando el paso de los años se...
