*Io
Sé que lamentaré en algún momento de mi vida no haber comenzado las cosas con buen pie, serle infiel a mi novio estaba claramente mal, pero no sentía ningún tipo de remordimiento mientras saboreaba el semen del abogado, era la primera vez que permito que se corran en mi boca por no decir tragar la sustancia, de textura espesa que generalmente me hace vomitar, con esa temperatura tibia y consistencia mocosa, además del sabor indescriptible... la sensación de mi garganta tras dejar pasar la sustancia hasta mi estómago era rasposa, necesitaba beber algo para eliminar la sensación, pero ver esos ojos grises mirándome con terror y con las pupilas tremendamente dilatadas...
Estaba perdida, porque no pensé en la posibilidad de arruinar nuestras vidas, de que quizás esta fuese una de las pocas veces que nos veríamos y que muy probablemente jamás me encontraría en una situación igual o tener esperanzas de comenzar una relación con él, en su cumpleaños, recién engañado y con una mujer sin casi tiempo, que engaña a su novio con el primer desconocido que la invita a salir de la noche a la mañana y que hace que todos los hombres palidezcan a su paso, porque no soy una belleza, ni la imagen de la feminidad, ni me comporto dulce y encantadora...
Mi sensatez y remordimientos salieron por la ventana cuando observé el increíble cuerpo de este hombre con trabajo de oficina, desnudo de rodillas frente a mí, con claros signos de no haber tenido suficiente para hacer que su erección dejase de apuntar en mi dirección con aspecto de ser la cosa más deliciosa que llevarme a la boca en estos momentos. Estaba sentada, pero antes de procesar con mi cerebro cualquier tipo de acción ante la situación en la que me encontraba, ya estaba sentada sobre aquél delicioso apéndice que se sentía como lava ardiendo dentro de mí y hacía que todos los músculos por debajo de mi obligo trabajasen juntos para estrecharlo son fuerza y hacer que le costase poder desplazarse fuera de mí, estaba mojada, lo notaba escurrir por mis muslos... a pesar de que lo estaba estrangulando de algún modo. Su voz parecía un lamento porque a pesar de controlar mis caderas con sus manos no era capaz de conseguir un ritmo que le permitiese disfrutar de profundas envestidas, únicamente pequeños movimientos que nos daban la fricción suficiente para notar que nos estábamos moviendo.
Sentado sobre sus talones y con mis piernas rodeando su cintura y presionando todos los huesos pélvicos posibles contra los míos, intentando ayudarse de la fuerza física de sus brazos para controlar el ritmo y atraparme contra el sofá, donde dejé descansar mi cabeza y para mi sorpresa dejando escapar embarazosos gemidos a un volumen inesperado para mí, en realidad cualquier sonido de mi garganta salía por primera vez en una situación no tan extraña para mí, no es que sea una gran experimentada, pero este es el cuarto hombre con el que llego tan lejos y siempre con responsabilidad, no así sin ninguna clase de protección que nos garantizase un poco de margen por estar manteniendo relaciones con un casi desconocido.
Su boca en mi cuello hacía que perdiese la capacidad de pensar en nada mientras sentía como las pulsaciones de mi cuerpo llegaban una vez tras otra sin aparente señal de dejarme tan sensible que no pueda continuar con esto y provocarme dolor ante lo sensible de la zona. Sintiendo sus dientes o lengua allá donde tenía acceso era una bendición pero me molestaba su ligereza, no dejarían marcas en mí, debería estar agradecida porque en unas cuantas horas tendría que darle explicaciones a un novio que lleva varios días presionándome para que le diga cuanto le quiero.
Notaba que estaba cerca de su siguiente orgasmo y que tendría que dejarle escapar a pesar de lo en contra que mi cuerpo estaba ante esa idea, pero dejé que me deslizase fuera de mí pero parecía que moriría si no volvía mi interior pronto la expresión de necesidad en su rostro en aquel momento era algo que no había tenido el gusto de vivir, porque siempre usaba preservativos y no había necesidad de parar. Nos giró para tumbarme en el suelo y crear una pequeña piscina traslúcida en mi ombligo controlando su orgasmo con una de su manos, mientras se mantenía inclinado sobre mí con ayuda de su otro brazo.
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Amargado
Storie d'amoreÉl acaba de perder a su familia y su tristeza hace que su pareja lo abandone para comenzar una nueva relación con su némesis. Dueño de una herencia que nunca le ha llamado la atención, con una actitud despiadada y recta, decide que es el momento pa...