CAPÍTULO 6

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Llegan al piso cuando quedan dos horas y media de clase. El padre de Victoria les dijo que volverían antes para ver cómo se encontraba Marc, al que parecía molestarle de verdad el golpe que había recibido de su amigo.
Victoria está preocupada por los dos chicos. Lo que le dijo a Allan, claramente, era mentira. No soportaría estar sin ese chico, que tanto sentía por ella, y que tan bien la había tratado. No sabe por qué, por qué se arrepiente de lo que le ha dicho, cuando le ha hecho daño a su hermanastro. Pero quiere arreglar las cosas con él, ya que sabe que lo ha hecho sin querer.
-Victoria.
Marc habla con dificultad, en voz baja y ronca. La chica acude corriendo al sofá, donde lo ha dejado descansando mientras preparaba todo lo que necesitaría para intentar curarle.
-¿Qué te ocurre? ¿Te duele mucho?
-Sí... ¿podrás curarme?
-Lo intentaré. Bueno, no, no te preocupes. Lo haré. -Se dirige con paso decidido al baño, donde coge un paquete de algodón y algunos líquidos para las heridas. No es una experta en eso de curar golpes, pero debe intentarlo.
Por Marc.
-Ven, siéntate. Primero tengo que desinfectar esto un poco.
El chico se incorpora, y la mira. Ya no puede mirarla fríamente, después de lo bien que se está portando con él.
Y es guapa. Pero su hermanastra. Sonríe. Le sonríe de verdad, por primera vez en este largo mes.
Y ella se da cuenta, y le devuelve la sonrisa. Llena de significado, con esa sonrisa han firmado la paz, y todos los conflictos y la tensión de antes se ha acabado entre ellos.
Se sienta y deja que Victoria le desinfecte la nariz.
-Ay. Esto escuece mucho.
-Lo sé, Marc, pero tenemos que desinfectarlo para que no se ponga peor, ¿vale? -Le dice con dulzura, con el mismo tono que diría una enfermera, una madre... pero no su hermanastra.
-Vale. -Murmura él, dejando que ella se ocupe de todo. Debe confiar en ella, no le va a fallar, y lo sabe.
La chica le limpia la herida con cuidado. Él lo soporta. No tardan mucho, menos de cinco minutos. Pero, a pesar de esa sonrisa, la chica siente la necesidad de hablar con él en serio. Así que, empieza.
-Marc... ¿por qué te pegó Allan?
El chico se pone serio de repente.
-Anoche le vi besándote desde la ventana. Le pregunté a qué venía todo eso. Porque, Victoria, sinceramente, ¿a ti te gusta? -La chica niega con la cabeza, y el chico sigue hablándole. -Le dije eso, que tú no le gustabas. Y se volvió loco. Creo que no va a dejar de quererte en un tiempo.
La chica suspira.
-¿Te gusta alguien? -Le pregunta él, mirándola, con interés.
-¿Eh? No, no, qué va. -Dice, nerviosa. -No me gusta... bueno, nadie.
-No te veo muy convencida. -Dice él, con una media sonrisa.
Ella ríe y le dice:
-En serio, Marc, no me gusta nadie. No tienes que preocuparte. -Espera. ¿Qué acaba de decir? ¿Por qué se va a preocupar él? Si es su hermanastro.
-Está bien. No me preocuparé. -Y él, ¿qué dice? ¡No! ¿Pero cómo va a preocuparse? ¡Es su hermanastra!
-Y a ti, Marc, ¿no te gusta nadie?
No lo sabe.
-No ha terminado mi turno de preguntas. -Comenta. -¿Qué hacías liándote con Allan? No estarás tan desesperada, ¿no?
-No, no es eso, es que... -Se sonroja sin poder evitarlo. -Es que lo que pasó en el Burger King me dejó muy tocada, y digamos que acepté cualquier muestra de cariño. La verdad es que se ha portado muy bien conmigo. Hasta ahora... no lo veía capaz de hacer algo así. -Dice, en voz cada vez más baja.
-¿Lo vas a perdonar?
-Sí, Marc. Es mi amigo, a pesar de todo. Entiéndelo...
-Bueno, me alegra que no seas rencorosa. -Dice asintiendo. -Pero me hizo daño, así que, aunque lo perdone, no creo que vaya a estar igual que antes con él.
La chica asiente también, y se queda callada un momento. El chico interrumpe el silencio.
-Victoria, si alguien que no te gusta intenta besarte o hacerte algo, no dejes que lo haga. Puedes pasarlo mal por ello, y no quiero. -¿Qué significa eso?
Ella dice que sí, aunque sigue preguntándose a qué ha venido lo último. Preocupaciones de hermanos, ¿verdad...?
-Bueno. -Ella sonríe, al menos levemente. Y después, lo pregunta. Lo tiene que preguntar. -Marc, ¿te gusta alguien?
Tiene intención de contestar, pero, ¿qué le contesta?
-No. No, qué va. Estoy reservándome para la persona apropiada. -Dice riéndose.
Ella lo mira, extrañada.
-Seguro que más de una te ha tirado fichas en los años de instituto. ¿Me equivoco?
-¿Por qué dices eso?
-Porque... bueno, eres guapo. -¿Por qué ha tenido que decir eso? ¿Por qué siempre la lía? -Y también eres inteligente, y una vez que coges confianza con alguien eres muy buena persona.
No sabe por qué lo ha dicho. Pero ya está hecho. No puede hacer nada más, y el chico lo ha oído todo. Y le está sonriendo.
-¿Dices que soy guapo? Vaya, Victoria. Gracias. -Y le guiña el ojo. De verdad que no entiende esa actitud. -Y, eh, muchas gracias por haberme cuidado este rato. Siempre te estaré agradecido. Gracias... hermana.
Ese día, esas palabras, se le quedarán a Victoria grabados en la mente para siempre.
En ese momento se abre la puerta de su casa. Son su padre y Alicia.
Se ha acabado el momento de intimidad, así que, tras saludarlos, se va a su cuarto y se tumba en la cama.
No puede negar lo evidente.
Cree que le está empezando a gustar Marc. Su hermanastro.

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