ATENCIÓN
Esta historia es no es basada en hechos reales. Todo es ficticio. No me hago responsable de cualquier coincidencia con la realidad.
Pd: lamento si hay alguno que otro error de dedo, gramática o puntuación; prometo arreglar todos los capítulos al final. Por el momento quiero dedicarme a escribir y guiarme por la imaginación. Espero que entiendan la situación, pero trataré de no equivocarme mucho.
Capítulo 1
Un precioso amanecer se elevaba en el lado Este del Mar Báltico mientras el suave golpeteo de las calmadas aguas se escuchaba a un constante ritmo contra los botes de pesca anclados en el pequeño muelle frente a una acogedora casa. Dentro de esa casa, había una hermosa chica caminando con un bastón de hierro para guiarse con él hasta el umbral de la puerta. Se encaminó hacia una silla de madera caoba y luego se sentó. La suave brisa despeinó sus largos y ondulados cabellos rubios haciendo que aquella chica suspirara con nostalgia. Cuando escuchó unos pasos lentos detrás de ella, una sonrisa salió de sus labios.
- Buenos días, papá. ¿Cómo estás? ─le dijo cuando sintió que pasaba de la puerta.
- Buenos días, princesa. Sabes, no tienes consideración por tu viejo padre ¿verdad? Volviste a hacer lo mismo ─le reprochó con decepción.
- Hmmmm va a llover dentro de poco ─comentó para desviarse del tema. Su padre suspiró con exasperación y se sentó junto a ella.
- Aun no entiendo cómo puedes predecir que va llover, hija. El cielo está muy claro y son a penas las seis de la mañana... como sea, eso no tiene relevancia en estos momentos... ¿Te volviste a salir sola? ¿Cuántas veces debo decírtelo, eh? ¿Y si te caes? ¿Y si...?
- Papi, ya te lo he dicho muchas veces ─le interrumpió─. Me puedo esta casa perfectamente. Además, Mats me ayudó a venir hasta aquí.
- Mientes, señorita. Ese pequeño peludo acaba de terminar de darse una siesta al sentir que tú no estabas en la cama. Pamplinas con lo de saberte la casa a perfección; ni yo que a pesar de ser tu viejo padre me salvo de un tropezón. Ahora tú...
- Lo sé, papá. Sé lo difícil que ha de ser para ti tolerar a una chica ciega como yo que no puede ni ir a una escuela normal porque...
- Un momento, señorita ─le amonestó─. Una cosa no tiene que ver con la otra. Tú sabes más que nadie cuánto te quiero. Ademas, eres una chica muy inteligente... ningún ser humano común habla dos idiomas extranjeros a parte de la lengua natal. Tú sí, cielo. Hablas español y francés a la perfección a parte de nuestro idioma sueco y nuestra segunda lengua: el inglés. Te he dado el lujo de traerte un IPad lleno de audios con los libros clásicos tanto te gustan; de modo que así puedas enriquecer tu vocabulario culto. Por no mencionar los libros en físico escritos en Braille que...
- ¡Papá! No empieces a enumerar todas las cosas que puedo hacer o que tengo. Sí, hablo dos idiomas en su mayoría, no a la perfección. También debo de recordarte que no sé escribir muy bien esos idiomas en Braille; y eso, eso es una desventaja... yo quisiera poder escribir como los demás y...
- Y lo haces, princesa. Escribir en Braille no te hace una persona menos. Te hace una persona excepcional, única y bella.
- Dijiste lo mismo, papá. Excepcional y única son sinónimos de especial. Ah, y tampoco soy bella... Papi ─musitó con tristeza.
- Tú siempre corrigiendo a tu padre, pequeña ─se jactó con humor─. Pero te cuento algo... Tú no puedes ver lo que estoy viendo en estos momentos, Amy. Puede que no sepas que tus ojos son del color del mar...
- Pero no puedo ver, papá. ¿De que sirven unos hermosos ojos sino puedes utilizarlos? Ni siquiera sé cómo es el mar ─le explicó con añoranza.- Amy, escucha a tu viejo padre. Ve a la playa a dar un paseo con Mats por un rato. Tus pensamientos se están distorsionando últimamente. ¿Por qué estás tan negativa umm? ¿Será porque cumples 17 la próxima semana? ¿Tuviste algún mal rato?
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Tú eres mis ojos
ChickLitAmelie piensa que todo lo que tiene es a su padre: Patrik, un hombre jubilado que ahora solo vive bajo una pensión. Criada en casa, Amelie es una chica no vidente de tan solo 16 años que tiene como refugio su piano, sus cuatro idiomas que aprendió d...