Sentí como la luz daba de lleno contra mis ojos y me queje mientras ocultaba mi rostro en la almohada intentando volver a retomar el sueño en el que hacía poco tiempo me había adentrado.
- Nora, levántate, tienes visita – fruncí el ceño y mire a mi madre de reojo – es un chico muy guapo – dijo guiñándome un ojo. Y ahí estaba su manía de querer emparejarme con todo el mundo, lo intento hasta con Matt, se desilusionó demasiado cuando se enteró de que era gay.
- Mama – susurre en un intento de que mi voz saliese pero los gritos de anoche me pasaron realmente factura. Suspiro intentando olvidar lo ocurrido la noche anterior y me levante con todas las fuerzas que pude sacar cubriendo mi cuerpo con la sudadera más gorda y amplia que había encontrado en el armario.
- Me voy que he quedado para comer, nos vemos luego cariño – asentí y deje que besase mi frente cariñosamente.
- Adiós mama – dije sentándome en la cama derrotada, no queriendo salir de esta.
Oí como se despedía de alguien y le informaba que en breves iba a bajar y tal y como le dijo comencé a salir de mi habitación y bajar las escaleras encontrándome a un nervioso rubio, ojos azules de nombre Luke.
- ¿Hola? – dije extrañada. Alzo la mirada hacia mí y sonrió tímido sacando una sonrisa de lo más profundo de mi interior.
- ¿Te preguntaras que hago aquí no? – antes de darme tiempo a responderle ya estaba hablando de nuevo y con una rapidez sobre humana – bueno, claro que te lo preguntaras – dijo bajando el tono de su voz – la cosa es que me quede preocupado anoche y quería saber cómo estabas, si necesitabas algo y cosas por el estilo – sonreí agradecida y termine de bajar las escaleras poniéndome a su lado derritiéndome al segundo que rasco su nuca nervioso.
- Estoy todo lo bien que se puede estar – dije tornando mi expresión a una más seria – muchísimas gracias por lo de anoche y por ahora no necesito nada – dije intentando sonar lo menos borde posible – bueno – eleve las esquinas de mi boca imperceptiblemente – desayunar – le indique con mi cabeza la cocina y sonrió, y en un acto de valentía o en un gesto de cariño Luke se inclinó besando mi mejilla dulcemente, provocando un extraño hinchazón en mi pecho de alegría.
Y desayunamos, y supo sacar las risas y las sonrisas que iba a necesitar ese día para que se hiciese soportable provocando una extraña sensación que recorría mi cuerpo de pies a cabeza, dándome a entender que este rubio iba a poner mi mundo patas arriba.
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Abrí la puerta de la casa dejando que Luke se posase debajo del marco de esta mirándome sonriente mientras mantenía sus manos en los bolsillos de su pantalón.
- Bueno, ¿este no sería el momento en el que me das tu número? – dijo alzando una ceja. Reí y apoye mi cuerpo contra la puerta.
- No sé, es demasiado pronto creo – dije alzando mis cejas divertida.
- Hombre ya hemos desayunado juntos – dijo obvio rondando los ojos. Reí y extendí la palma de la mano hacia él.
- Dame tu teléfono anda – dije mordiendo mi labio inferior en un intento fallido de ocultar mi sonrisa. Le apunte mi teléfono y se lo di con el contacto ya guardado.
- Nora White – susurro mirando la pantalla de su teléfono. Asentí y sentimos un pitido a sus espaldas viendo a la furgoneta de anoche esperar en la calle – bueno Nora, nos veremos pronto – susurro acercando su cuerpo al mío y sin poder evitarlo ni un segundo más rodee su cintura juntando nuestros cuerpos en el abrazo que llevaba esperando desde que lo había visto, y es que la noche anterior había comprobado que sus abrazos eran los mejores, y ahora lo corroboraba de nuevo. Beso mi sien y me separe de él intentando refrenar a mi yo interior que aun seguiría pegada a él como una lapa.
Y no hizo falta palabras para saber lo que nuestras sonrisas demostraban, que a ambos nos había costado la vida separar nuestros cuerpos un simple milímetro.
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