Rutina.

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Todos los días siempre era la misma rutina:

Despertaba, desyunaba un café con pan tostado y corría a la estación de trenes hacia mi trabajo; luego de 30 minutos de mirar por la ventana los barrios pobres pasar como un reflejo, bajaba del tren y caminaba 5 cuadras hacia el centro de la multitud donde, cruzando la calle, se alzaba imponente un edificio gris y amenazante; tomaba el elevador al piso 7 y por un segundo me permitía sentir el pánico de estar encerrado en un espacio tan pequeño y sin salida de escape; salia del pequeño cuadrado metálico y caminaba con seguridad hasta mi cubículo saludando a mis compañeros mínimamente con un asentimiento y una sonrisa falsa; dedicaba toda mi concentración en mi trabajo y poco tiempo a las horas de descanso, esperando a terminar todo rápidamente para volver a la frialdad de mi apartamento; tocaban las 6 de la tarde y ordenaba todo mi espacio de trabajo para despedirme de las personas que quedaban con un inaudible "Hasta luego " y correr hacia las escaleras bajando los 7 pisos a pie; agitado, salía del edificio incoloro y me arreglaba la ropa para atravesar la multitud de gente que a esa hora era aún mayor hasta la estación de trenes; siempre me bajaba dos estaciones antes y caminaba el resto del camino, creía que ese momento era mi espacio para "pensar con tranquilidad" pero siempre terminaba con los problemas del trabajo, finanzas y cuentas que terminaban de desbocar mi enojo; al llegar al pequeño departamento me cambiaba la ropa por algo mas cómodo y simplemente me echaba en el sillón frente a la televisión con un gran plato de comida de delivery y una copa de vino, hasta quedarme dormido allí mismo o lograr reunir las fuerzas para caminar pesadamente hasta mi habitación.

Toda mi vida fue la misma rutina, el mismo camino de ida y vuelta. Tal vez una que otra vez cambiaba la dirección de apartamento, pero nunca a más de 2 o 3 cuadras mas lejos de la estación de trenes.

Toda mi vida siempre fue así de monótona, aburrida y estructurada, hasta llegar al punto en que ni la compañía de mis parejas me hacían cambiar de humor.

Pero un día cualquiera que recuerdo muy bien, me crucé con usted en la estación de trenes. Recuerdo que en apuro y temor por perder mi tren choqué con su hombro haciendo que se le cayera el contenido de su maletín, y su expresión de desesperación por recogerlo todo antes de que el viento se encargara de esparcirlo más allá de donde podría buscarlo y por alguna razón que sigo sin comprender, decidí ayudarlo, tomando cada hoja y bolígrafo con el más sumo cuidado. Recuerdo que en el momento en que elevó la vista para verme a los ojos sentí que una sensación como de electricidad me inundaba el cuerpo y la tensión se iba. De fondo oía el silbido del tren marchándose, pero no me importó mientras usted me sonreía y movía los labios en un agradecimiento que no logré oír a la vez que tomaba los objetos de mis manos. Recuerdo que terminó de poner cada cosa en su lugar debido en su maletín y simplemente se dio media vuelta, siguiendo su camino original antes de mi interrupción. Pero yo me quedé allí de pie, aún con la sensación eléctrica corrido por mis venas, invitándome a correr detrás de usted y preguntarle el nombre.
Jamás le volví a ver, pero jamás volvia a ser la misma persona desde nuestro torpe encuentro, y por eso le escribo, dándole las gracias por salvar mi infortunada alma ambulante y darle un sentido, un toque eléctrico.
Le agradará saber que desde ese día mi rutina cambió completamente, hasta al punto de cambiar de trabajo por algo que me inspirara más, me llenara. Ahora puedo decir verdaderamente que soy feliz y me doy la libertad de sonreirle a los extraños, como usted hizo conmigo.

Espero que en alguna parte del mundo donde se encuentre, siga cambiando la vida de tantas otras personas que se rigen, como yo lo hacia, por una gris y monotona rutina.

Siempre le recordaré como la persona que me salvó de la muerte en la que vivía y que con un toque de electricidad, me hizo ver que la vida es mucho más que un trabajo importante o un apartamento lujuso, si no se sabe vivir.

Att., Quien aún le recuerda y ama.

Tishy5808.

Los relatos de mis lágrimas.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora