Primer Capítulo

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Drew

Miro el reloj de nuevo. Las 12:03. Han pasado tres minutos de la hora acordada y cada vez estoy más nervioso. A lo mejor le ha pasado algo a Mikaila, puede que fuera andando por la calle y un abuelo loco le atropellara con esos cacharros que usan, mitad moto mitad silla de ruedas.

Creo que aun no sabéis quien es Mikaila. Bueno pues es una chica —súper guapa— que conocí hace unas semanas en la biblioteca. Yo estaba estudiando para mis exámenes de derecho —voy a sacarme el título de abogado— y ella estaba buscando la sección de ficción. No pude evitar ayudarle, o sea, estaba hablando sola, no como una loca, sino como una de esas personas adorables que se ven en la tele y yo solo pude pensar en lo mona que se veía. El caso es que la ayudé y estuvimos hablando, el género de ficción era mi favorito y ella buscaba un libro que su mejor amiga le había recomendado. Mikaila cursa cuarto de escuela secundaria superior —aquí, en Italia, es el penúltimo curso antes de la universidad. Intercambiamos números y después de hablar mucho por el teléfono decidimos quedar.

Un sabado a las doce en punto, dijimos. Las 12:07. Miro a los alrededores de la plaza y cuando voy a girar la cabeza hacia el otro lado la veo. Viene corriendo de la mano de otra chica un poquito más baja que ella. En mi cara se extiende automáticamente una sonrisa. Llegan a mi lado y jadean en busca de aire.

—Sentimos mucho llegar tarde, pero es que tenía que recoger a Yuki— se disculpa a toda prisa Mikaila.

—No pasa nada, vamos a sentarnos a algún lugar. Os veo cansadas—. Las conduzco a un banco que hay a nuestra derecha.

—Hola, soy Yuki Sacconi, encantada—. Me ofrece una sonrisa de dientes con la que se puede percibir que es sincera.

—Drew Caberscik, igualmente.

Me fijo en Yuki, ella es... diferente a Mikaila. Supongo que es asiática, que tiene ascendencia asiática o es adoptada, de todas formas no voy a preguntarle, es cuestión de educación y además nones de mi incumbencia. Se la ve ojerosa y pálida, pero no de una forma enfermiza, se nota que es su tono de piel. Es más menuda que Mikaila y si Mikaila me llega por la nariz, Yuki por la barbilla, considerando que yo mido 1.73, según mi ficha médica.

—Pues ya hechas las presentaciones vamos a hablar—. Desvío la mirada a Mikaila.

—¿De qué?— Esto de empezar conversaciones no es lo mío.

—Chicos, el otro día leí un artículo de interés en el que se trataba la masturbación de los niños pequeños— dice Yuki emocionada.

—Woa, eso es una cosa muy interesante—. No se que más decir, me han dejado sin palabras.

—¿Lo dices en serio Yuki?— Mikaila ríe. No puedo evitar la misma curiosidad y pregunto.

—¿Y qué decía?

—Que a los niños pequeños hay que tenerlos ocupados, ya que ellos son muy curiosos y si se ponen a curiosear sus cuerpos llega un momento en el que... se tocan sus partes— no puede aguantarse la risa y ríe a carcajadas bien grandes y sonoras. Me doy cuenta de que todo el rato en el que habla o escucha está sonriendo. Nunca pierde esa gran sonrisa que tiene.

Media hora más tarde vamos a una cafetería a almorzar. Estamos sentados en una esquina del lugar, cada uno con la comida que ha pedido.

—Y Mikaila, cuéntame. ¿Haces algo por las tardes?— Ella termina de tragar antes de contestarme.

—Sí, bailo. Voy a una academia que hay cerca de mi casa con Yuki. Sabes, yo voy a clases sueltas, pero es Yuki la que se lo toma más en serio, es muy buena, además va a un grupo de competición. ¿Verdad amiga?— Le pega un codazo.

—Eh.. supongo, pero lo de que soy muy buena no va en serio—. Dice arrugando la nariz incómoda.

—Eso suena muy bie..— soy interrumpido a mitad oración.

—Oh Dios mío, es súper tarde—. Mikeila se levanta tan rápido que la silla casi se cae. —Yo me tengo que ir ya, mis padres quieren que vaya a visitar a mi abuelo. Os dejo a vosotros para que os conozcáis—. Sonríe de una manera un tonto extraña y se va corriendo, menos mal que ya habíamos pagado antes.

—Yo también creo que me iré—. Recojo mi móvil y cartera y me levanto.

—Yo igual, hasta la proxima—. Sale antes de que le pueda contestar y no vuelve a mirar atrás.

Hago lo kismo que Yuki y mientras camino a la parada de bus pienso en que esta cita no ha salido como lo había planeado. Yo, en un principio, pensaba que íbamos a estar Mikaila y yo a solas y así poder hablar a gusto sobre ella —quiero saberlo todo, y no, no sueno como un psicópata ni un sociópata. Y luego se ha tenido que ir muy pronto, a ver, ahora son la una y veinte, pero yo pensaba que pasaríamos hasta la tarde juntos. Ni siquiera me ha dado tiempo para preguntarle si quedábamos otra vez. Llego a la parada y espero a que llegue el autobús correcto.

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Holiiiiiiiii. Este primer capítulo puede que esté aburrido, pero es que la historia necesita su tiempo para evolucionar. Si tengo faltas de ortografía lo siento mucho, yo intento corregir todas aunque alguna se me escapa.

Acepto críticas constructivas y necesito ayuda, así que comentad por favor.

ADVERTENCIA: Esta historia trata sobre muchos temas, entre ellos el maltrato, el racismo...

Dedicado a @LiaRM97 porque su comentario me ha alegrado un montón, eres un amor <3 te lo vuelvo a decir.

Se despide -Jiss-



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⏰ Última actualización: Nov 10, 2015 ⏰

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