¿Quien me iba a decir que un hobby se convertiría en mi infierno particular?
¿Quien me iba a decir que aquellos a los que admiraba ahora me decepcionaban?
¿Quien me iba a decir que todo aquello que me parecía verdadero era ni más ni menos que una máscara de hipocresía y falta de personalidad?
¿Porque no puedo hacer que ellos vean lo que yo he visto? ¿Eso me vuelve una persona despreciable?
¿O sería falso de mi parte no decirles que tienen miles de puñales en la espalda al igual que caramelos envenenados bajándoles por la garganta?
-Ojalá nunca hubiese dejado de ser un suscriptor.
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Verdades des del otro lado.
SachbücherVerdades des del otro lado. Tu ves blanco. Yo negro.