Lo intentamos.
Lo intenté.
Te quise,
como nunca he querido nadie,
como espero nunca querer a nadie más.
Me empeñé en tenerte en mi vida,
de cualquier forma posible.
Incluso cuando se volvió miserablemente claro
que estábamos viviendo en distintas estrellas,
incluso entonces
te forcé en mi órbita,
hasta destruirme entre tantos agujeros negros.
Ahora soy polvo de estrella y,
sí,
aún intento proteger tu recuerdo.
Tú eras el Sol,
y yo habría quemado mis alas una y otra vez volando a tu alrededor.
Pero tú nunca lo entendiste.
Nunca lo entendiste,
pero lo eras todo.
Todo.
Aún sin entenderlo,
lo sabías.
Sabías que tenías el poder
y te gustaba usarlo.
Usar mi propio amor en mi contra,
una y otra vez.
Siempre has jugado para ganar.
No supe qué hacer,
o por qué no me dejaste ir.
Tuviste miles de oportunidades de hacerlo,
y en todas optaste por mantenerte callado.
Yo también tenía algo de poder, después de todo.
Pero sobre todo,
y por desgracia,
tenía esperanza.
Lo intenté.
Tantas veces,
todas con el mismo final.
Siempre estuvimos destinados a fracasar.
Mi pasión y tu frialdad.
Mi arte y tu realidad.
La intensidad de mis palabras y la indiferencia de las tuyas.
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No me des la vida si me vas a quitar el sueño
PoesíaSeguiré escribiendo por todas tus razones, y seguiré recordando, queriendo olvidarte pero fallando. Seguiré tus pasos hasta tu punto de partida, y me haré un nido de locura entre las ramas de tu cordura.