TaeHyung

85 11 0
                                    


Ni con todo el entrenamiento en karate del mundo podría enfrentarme a ellos sola. Además, no han hecho nada. Aún.

Esperamos que diera luz verde y cruzamos. Dejé que me adelantaran, a ver qué tal. Sus chaquetas sí eran negras, de cuero. Sin embargo, el resto de su ropa era común y corriente. Entraron al local y se sentaron en los sillones del hall. ¿Nadie los atiende? Seguí avanzando.

La señora Choi me hacía señas por el lateral. Me apresuré.

- Niña, necesito que te vistas. Ven, pasa.
- Claro que sí... - Respondí. - Pero, ¿y HyeJin? - Dije, tirando mis cosas en un mesón de camino.

No me contestó. Es mi jefa, no estoy en posición de discutirle nada, pero se supone que me corrieron el horario. ¿Qué está pasando?

Solo quedaba ponerme los zapatos... Listo. Me ordené un poco el pelo y me aproximé a ellos.

- Buenas tardes, bienvenidos. Mi nombre es ______ y seré su anfitriona. Si gustan seguirme, los llevaré a sus mesas. - Dije sonriendo, expectante.

Se levantaron y yo me giré. Tragué saliva. No si darles la espalda sea una buena idea... Los imaginé tomándome por el cuello y sacando un arma. Qué miedo.

Tranquila... Tranquila... - Me repetí a mí misma mientras caminaba. - Solo estás exagerando. Has visto muchas películas. No pasará nada... ¿Verdad?

Llegamos a la mesa. Tomaron asiento y les entregué una carta a cada uno. Fue cuando uno de ellos por fin se quitó la capucha. Miraba el menú atentamente.

- ¿Les ofrezco algo de beber?
- Sí, gracias. - Me dijo. Esa voz. - Eres muy amable.

Kim TaeHyung.

- Quisiera un jugo de... Fresas para mí. - Dijo otro. Era Jimin.

Comencé a entrar en pánico pensando en JungKook viéndome aquí, de camarera. De manera instintiva miré a los otros dos, en busca de su rostro. Pero no. Eran HoSeok y Suga.

- Claro. Y, ¿para ustedes? - Bien. Soné muy calmada.
- Lo mismo. - Dijo Yoongi, al igual que J-hope.
- Y yo Coca-Cola. - Pidió TaeHyung.
- Muy bien. Con su permiso.

Fui a llenar los tres vasos de jugo y a buscar una botella del refresco que TaeHyung me pidió. Luego, los serví en su mesa y ellos ordenaron su comida. Todo transcurrió normalmente, hasta el final de su visita, cuando V me preguntó:

- Disculpa, ¿te conozco de algún lado?
- Eh... - Pensé en el día de apertura del instituto. - No, no creo. - Sonreí, dejando la cuenta frente a él.

Dudo que me recuerde de aquella vez, porque ni siquiera hablamos. Debe de confundirme con alguien más.

- ¿No? - Se me quedó observando detenidamente.

¿Qué? ¿Por qué se acordaría de ? Dejaba su tarjeta sobre la mesa, así que traje la máquina para el pago.

- Podría jurar que te conozco... - Me seguía viendo. - En serio, sé que te he visto.

Comenzaba a asustarme un poco. Creo que lo notó, y rió levemente.

- En realidad ya no importa mucho. Nos veremos más seguido. - Dijo amablemente. - La comida de aquí es deliciosa.
- Más seguido... ¿Vive cerca de aquí?
- Bueno... Es algo temporal, en realidad vivimos en Seoul.
- TaeTae, ¿qué pasa? ¿Acaso no funciona tu tarjeta?
- Sí, es justo eso. - Volteó para darle la espalda a Jimin por un segundo y sonreírme con cara de niño travieso, arrugando su nariz.
- Está bien, puedes usar la mía, ten.

Cayó como piedra. TaeHyung tomó la tarjeta que le ofrecían y pagó. Antes de que salieran por completo del local, volteó nuevamente. Yo reí cubriéndome la boca con una mano y agitando la otra para despedirme.

En las siguientes 2 horas, el lugar se llenó. No sé si se deba a que alguien haya visto quiénes vinieron y corriera la voz, pero es la impresión que tuvo la señora Choi. Parecía muy feliz de que ellos hubiesen visitado su Palacio.

De vuelta a casa, le conté a YeJin sobre ellos y mi paranoia. En respuesta, canceló nuestra junta de mañana a ver películas de acción. Por prevención pública, dijo.

Me bajo del autobús unos paraderos antes que ella, por lo que tuvimos que despedirnos en la mitad de la conversación. Descendí con dificultad, ya que llevaba las bolsas en las manos.

A duras penas saludé al conserje. Realmente estaba agotada. Aun así, todavía no puedo descansar. Necesito hacerle las galletas y el resto de las cosas a JungKook, lo prometí.

Llegué al departamento, e inmediatamente dejé las bolsas junto a la mesa para ir a lavarme las manos. Es un hábito del que me siento absolutamente orgullosa.

Ya me estaba secando cuando la señora Choi me llamó para felicitarme por el desempeño que he tenido en el trabajo. Va a subirme el sueldo y a darme un nuevo uniforme, uno permanente. Me sentí genial. Tanto, que no noté que estuve de pié frente al lavamanos durante toda la llamada.

- Lindo callcenter. - Pensé en voz alta, y reí.

Salí camino al comedor mirando la pantalla de mi celular. Buscaba el número de YeJin, para darle las noticias. Noté, de reflejo, que alguien estaba dentro conmigo.

Cada célula de mi cuerpo gritaba que tomara mi cuchillo favorito cuanto antes. Ese que uso para filetear carne. Seguro filetea ladrones también. No quise levantar la mirada. Aunque no lo demostrase, estaba en pánico. Y si fingir no notarlo me daba el tiempo suficiente para alcanzarlo, pues ni modo.

Avancé al mismo ritmo, con el objetivo de no levantarle sospechas. Parecer distraída podría ser mi única salida. Me apoyé de espaldas a la encimera en la que está KillBill (nombre de mi cuchillo), y comencé a deslizar mi mano libre, hasta dar con el mango.

- Te lo dije. - Alzaré la cabeza, fingiendo sorpresa. Seguro que lo cree. Si intenta algo, me defenderé. - Te conocía de algún lugar.

¡¡¿TaeHyung?!!

A good cook (JungKook y _____) PLAN MDonde viven las historias. Descúbrelo ahora