Liam no supo cómo y cuando comenzó todo, él sólo sabía que debía bajar de peso, verse como sus primos, tal vez.
Recordaba siempre haber sido muy robusto, desde pequeño, pero no le comenzó a importar eso hasta que lo rechazaron para el equipo de Baloncesto porque estaba muy gordo. Él no sabía que el entrenador y su padre se odiaban a muerte por algo ocurrido en sus épocas de preparatoria, y que posiblemente por eso el entrenador le había dicho aquello y él no estaba gordo realmente.
Pero ya no importaba porque Liam comenzó a ir al gimnasio y a pasar de varias comidas, primero con el desayuno, luego el almuerzo, sumando que ya no merendaba. Bajó tanto de peso que el entrenador decidió dejarle entrar al equipo, pero seguía llamándole bola de grasa a veces y por ende sus compañeros de equipo también comenzaron a hacerlo, seguidamente todos los de la clase lo hicieron también y finalmente Liam terminó siendo la bola de grasa del instituto. Todos sabían que él no estaba gordo pero no tenían idea de que Liam no lo sabía y que se odiaba por eso.
Liam sólo comía una vez al día, en la noche cuando sus padres llegaban cansados del trabajo. Él no se comía lo que su madre cocinaba, sólo se comía una manzana, un yogurt desnatado o un plato de cereal de fibra con leche descremada, ponía la excusa de que ya había comido mucho en el día y no tenia hambre, a pesar de que tenía el estomago vacío.
Él eventualmente dejó el equipo de baloncesto y el gimnasio, porque comenzó a sentirse demasiado débil para poder hacer nada, y además él no era del agrado de sus compañeros de equipo, aunque no podía entender por qué. Ellos sólo decían que era muy raro y tal vez era por eso que Liam no tenía amigos ni novia, la última chica a la que se le confesó se rió de él.
Las vacaciones de verano terminaron y Liam debía volver a la escuela, no estaba emocionado, nada de emocionante tenía volver a ese lugar y se sentía demasiado cansado siquiera para levantarse de su cama. Sus padres nunca supieron que dejó el gimnasio, así que no les parecía extraño que bajase de peso tan drásticamente, además de que pensaban que estaba a dieta aún.
Liam cambió mucho ese verano, se volvió más callado, más delgado, más triste. Era sólo un adolescente muy roto, y lo peor era que ni siquiera sabía cómo fingir que era feliz.
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happy faces ☹ ziam
FanficEl típico cliché de los rotos adolescentes que encuentran su felicidad el uno en el otro. ©whothellisbucky