Hornos

74 11 0
                                    

Alejé mi mano de KillBill. Ya no lo voy a necesitar, creo. Seguí toda tensa parada tras el mesón de la cocina, con el celular en la mano. TaeHyung estaba sentado en mi silla, y tenía a BlackSock en brazos.

- Mantecol me llamó. - Miró a Socky.
- Luego entró y pensé que algo pasaba. Espero no haberte asustado.
Solté un pesado suspiro. Casi me matas. - No, qué va.

Miré al tal Mantecol. Se dejaba acariciar completamente quitado de la pena. Se nota que le tiene mucha confianza.

- ¿Su verdadero nombre es Mantecol? - Me miró. - Pareciera ser que te conoce desde mucho antes que a mí.
- Acabo de conocerlo.

¿Qué diablos? Me quedé viendo cómo lo levantaba y lo movía de un lado a otro.

- Creí que era tuyo.
- Pues no...- Confesé. - Pero me encantaría que lo fuera. Es muy fiel. - Miré a TaeHyung. - O eso creí.
- ¿Lo dices porque me dejó entrar? - Rió divertido.
- Y porque al parecer te dejó comer... - Dije en tono de broma, mirando el plato en que había servido un poco de brownie.

¡El brownie! ¡JungKook! Joder, tengo que apurarme. Empecé a tomar los ingredientes de las bolsas y del mueble de cocina, alistándolos a toda prisa.

- ¿Qué te pasa? - Me observaba. Es cierto, tengo visitas. - ¿Necesitas ayuda?
- Eh... - Socky saltó de sus brazos y metió su cabeza en las bolsas que aún tenían mercadería. - Claro. Manten a BlackSock ocupado. Que no vaya a entrar a la cocina, por favor.
- ¿Escuchaste, amiguito? ¿Qué te parece si vamos a ver televisión y comemos pescado?

Pero... Yo no tengo ni TV ni pescado... V abrió la puerta de mi departamento.

- ¿A dónde te lo llevas? - Dije inmediatamente.
- Oh, tranquila. Vivo aquí al frente. - Señaló una puerta abierta, dos lugares más allá, y que tenía la luz encendida. BlackSock entró al lugar sin pensárselo.
- ¡¿Vives aquí?! - Lo miré con los ojos como plato.
- Ahora todo tiene más sentido, ¿no?. Jajaja. Te dije que te recordaba de alguna parte.
- Es cierto... - Y, ¿cómo es que nunca lo vi?... Rayos, las cosas. - Ah, disculpa, tengo que hacer. Gracias por entretener a Socky. - Y retomé mi labor.
- Tú no aprendes, ¿verdad? - Seguía en mi puerta. La tomó por la manecilla de afuera. - Cuídate. - Y cerró.

Hice las masas que necesitaban refrigeración primero. Las puse a helar y continué con las demás.

Amasé, corté, doblé. Enhariné las bandejas del horno; lo encendí y esperé que se calentara bien. Cuando ponía las bandejas dentro, tocaron mi puerta. Debe ser TaeTae.

- ¡Oh, demonios! - Grité al quemarme con el borde.

TaeHyung abrió mi puerta de golpe y entró deprisa. Me ayudó a poner la bandeja tomándola con un paño de cocina y cerró el horno.

- Déjame ver.
- No es nada. - Mentí.
- Que me dejes ver.
- Te digo que no es na- - Sujetó mi mano a la fuerza.
- ¿A esto le llamas nada? - Dio el agua del lavaplatos y puso mi mano bajo el chorrito que de allí salía.

Lo frío del líquido me alivió el ardor. Tenía una marca roja que iba desde el dedo meñique al anular. Ha pasado tiempo desde la última vez que me quemé. No suelo accidentarme en la cocina. Pasó un rato y V cerró el agua.

- Mmm... Sigue muy rojo. ¿Quieres que te lleve a un médico?
- No, no. Así está bien.
- ¿Cómo puedes decir eso? Yo en tu lugar estaría llorando. - Sinceró y reí. - ¿Es que no te duele?
- Solo un poco. Pero se pasará pronto, tranquilo. - Agregué al verlo aún preocupado.
- Debí ser yo tocando la puerta, ¿verdad?
- N-
- Si no quieres que te lleve a un médico, déjame ayudarte. - Interrumpió. - Vuelvo enseguida.

Yo me distraje con el sonido, pero eso no es su culpa. ¿Por qué tanto cargo de conciencia? Volvió en un segundo. Traía algo en las manos. Me dirigió a una de las sillas y él se sentó frente a mí.

- Esto en serio ayuda. - Dijo al ponerme una especie de ungüento blanquecino.

Después de esparcirlo, y cubrirlo con una gasa, miró el mesón de la cocina. Tenía, en otras bandejas, las galletas cortadas, los pretzels doblados y, en otra especialmente hecha para ello, el pie medio cubierto con manzanas.

- Wow, son muchas cosas. - Se paró a observarlas de cerca. - ¿En qué momento... Espera... ¿El que estaba sobre la mesa también lo hiciste tú?
- Sí, lo hice antes de ayer. ¿Seguía bueno?
- ¡Estaba increíble!. ¿Tienes un negocio o algo parecido?
- No, cómo crees. - Reí muy divertida. Qué trabajo más agotador y demandante.
- Ganarías mucho dinero. - Rodeaba el mesón. - ¿Qué es el del horno?
- Pensé que sería mejor si mañana le llevaba - Rayos, no le diré que es para JungKook. Lo podría malinterpretar, o... - uno más fresco a mi amiga.
- ¡Es del mismo!, ¿me vendes un trozo? Ah, y te pagaré el de antes.
- Puedes sacar, está bien.
- ¿Cuánto es?
- De qué... Oh, no, no. Te lo regalo.
- ¿Eres un ángel? - Soltó de la nada.
- ¿Qué? Jajajajajajajaja.

De pronto TaeHyung se sonrojó un poco. ¿Qué le pasó? ¿Creyó que me burlaba? Sonrió levemente y me dio la espalda para oler sobre el horno.

- Mmm... Huele a chocolate, jijiji.

Me le quedé mirando la parte baja de la nuca. Tiene un pelo que le cae como sábana, muy liso. Lo trae de un color castaño oscuro. También pude notarle un pequeño lunar tras la oreja derecha, jamás lo había visto en sus fotos. ¿Los maquillarán detrás de las orejas?

- Te están llamando. - Me acercó el teléfono.
- Oh. - Volví a La Tierra. - Muchas gracias. - Es YeJin. - ¿Sí, diga? - V se lavaba las manos.
- Hola, _____. Me llamaste, pero no hablabas.
- ¿En serio?... Oh, perdona. - Debió ser en la escena de KillBill. - Te llamaba para...

Le contaba la historia de cómo me felicitó la señora Choi. El aumento de sueldo, el uniforme nuevo. Todas esas cosas. Y de repente veo a TaeTae cortando la manzana restante. Hacía un gran esfuerzo intentando imitar los cortes anteriores.

- Ahahaha.
- ¿De qué te ríes?
- De nada, solo me distraje.
- Muy común estos días.
- ¡Hey!
- Jajaja. Y, ¿qué harás mañana?
- Oh... Tengo que juntarme con JungKook para-
- ¡¿Disculpa?! ¿Tienes una cita con JungKook? ¿Exactamente de qué me perdí?
- No es una cita... Solo tengo que entregarle unas cosas. Y... De un desayuno, ¿sabes?. De eso te perdiste.
- Sí, y de un hermoso brownie inglés, lo sé. Espero que me lo hayas guardado, ¿eh?
- Pues...
- Kim _____, ¿a quién rayos le diste mi pastel?

A JungKook.

- Tranquila, bromeaba. Jajaja.
- Más te vale... Bueno, querida. Me tengo que ir a dormir. Que descanses.
- Igualmente, YeJin.
- ¡Que te vaya bien en la cita con JungKook, adiós! - Y colgó.

Que no es una cita... Caminé de vuelta al comedor. V contemplaba con admiración el pie que había terminado.

- ¿Qué tal? ¿Crees que algún día trabaje para ti?
- Jajajaja. Te quedó muy bien... ¿Llevarás de este también?
- ¿Puedo?, por favor.
- Por supuesto. Oh, hay que-

Ya lo estaba sacando antes de que terminara de hablar. Me ayudó con todo el resto de las cosas, y, como a eso de las 11 de la noche, trajo a Socky y se despidió.

Antes de acostarme, decoré las galletas que no eran con chispas de chocolate, envasé las cosas de Kookie y luego las de V. Le serví comida al gato y puse alarmas para mi no-cita con JungKook de mañana.







A good cook (JungKook y _____) PLAN MDonde viven las historias. Descúbrelo ahora