Trato

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(26 de Mayo)

Se ha hecho de día. El amanecer ha sido algo movido. No me gustan ya los amaneceres desde este año. Será obvio, todos los amaneceres han sido tan muertos como de costumbre. No hay nada bueno que ver. Esto es lo que pasa: me han contado cierta historia sobre su paradero, este lugar solía ser el viejo club de billares de la zona central. Recuerdo haber venido aquí una vez con mi padre a cenar. Hacían buenas carnes por la noche, pero el intenso humo de los fumadores dañaba la ocasión. Otra aquella vez vine con unos amigos para pasar un rato, nada interesante, sólo algunas partidas para pasar el tiempo. Duele mucho ver ahora el lugar con sangre por doquier, restos de cosas por todo el suelo. Ya nada importa últimamente.

Sergio, el líder actual de este frente, me ha pedido que investigue la zona exterior del frente, no alejarnos mucho. No es una buena idea darle esa libertad a alguien que acabas de atacar, pero pensando que quizás si los ayudo, ellos me ayudarían luego a mí, vale la pena. He aceptado. Soy parte de un pequeño grupo de reconocimiento, me van a devolver mis armas. El husky, está tranquilo y dormido, resulta que uno de los tipos del frente quiere mucho a los perros, se encargó de cuidarlo por mí un rato. En mi búsqueda intentaré buscar algo para ambos.

Es 26 de Mayo de 2019, un Domingo por la mañana. Iría con mucha calma a la iglesia, luego iría a tomarme un ajiaco donde Sopas y Asados de la 84, después dormiría un rato e iría al gimnasio. Sería un Domingo como cualquier otro, pero tenía que desatarse la locura. Es la hora y no tengo la menor idea de lo que está ocurriendo. Sólo sé que en este mundo existen criaturas desconocidas y gente mala. Criaturas que verías en películas y juegos. 

Iremos un rato en la tarde. Estoy con Camila, y otros tipos. Me dieron tiempo de ir conociendo a la otra gente del frente. Hay como 2 niños. El resto de gente se ve fuerte. Al parecer los débiles se fueron cuando la amenaza de Raúl y Mateo se puso en frente. He conocido a Carlos, es un viejo dueño del club, nunca le vi en mis días por aquí. Me dijo que estaba normal los primeros días de la epidemia. Perdió a su esposa en las afueras de la ciudad, ahora sólo quiere mantener su viejo lugar con vida. Me dijo que Camila y su grupo llegaron aquí amablemente, Carlos le cedió el lugar a cambio de protección, cosa que Camila y su grupo han medio hecho bien. Conocí a Diana, era una empleada del banco MIB, ha sobrevivido gracias a la instrucción de armas que le ha dado su primo: Pedro. Ambos han estado sobreviviendo desde la zona central de abajo de la ciudad, llegaron aquí gracias a sus armas e intelecto. Parecen buenas personas. He conocido a 2 hermanos: Sofía y David, Sofía es una pequeña niña, es un poco gordita para su edad, no tengo el humor de decirle que debe bajar un poco de peso, en este mundo debe cuidarse uno, pero es algo pequeña para éste, tiene 10 años, su hermano David ya es muy mayor, tiene como 18 o 19 años de edad, es un poco brusco, no hace más que odiar al nuevo mundo, dice tener las mejores intenciones de matar a los muertos, aún así, puedo verle el miedo en su cara. Nadie está preparado para esto.

David y Sofía fueron "reclutados" por el grupo de Camila, Pedro, Diana y Carlos no tuvieron que ver nada con ellos hasta que llegaron al frente. Quise saber más sobre algunos tipos del grupo de Camila, pero me dijeron que no podía perder el tiempo con ellos. El grupo de Camila es como de 8 personas, 3 mujeres, incluida Camila, y 5 hombres. Me dijeron que el resto se fue bajo la amenaza de los hermanos. 

Pude hablar un rato con Sergio, el actual líder del frente, me dijo varias cosas importantes. Llegaron como hace 3 semanas al club, llegaron cuando el grupo estaba totalmente unido y sin problemas, vieron que el lugar parecía un buen puesto para defender y un posible refugio. Fue el hermano de Camila quien logró persuadir a Carlos para dejarlos entrar, hablaron amablemente con él, llegaron a un acuerdo mutuo de proteger el lugar, a cambio de quedarse aquí. Me dijo que estuvieron muy bien por unos cuantos días, hasta que Raúl y Mateo comenzaron a comportarse de manera extraña. Dijeron que afuera sería un mejor lugar para ellos, el mundo había cambiado y por lo tanto ellos también deberían hacerlo. El grupo completo rechazó la ida. Fue cuando las cosas se pusieron mal de que se perdieron una vez en una zona de búsqueda. El grupo del frente decidió enviar un pequeño pelotón de búsqueda, ahí estaba el hermano de Camila, lo que pasó después, ya lo sé. 

Aparte de su situación en el frente, Sergio es un militar retirado, veterano de varias guerras, se dedicaba a cuidar puestos con otros de sus soldados en la parte por el bajo sur de Barranquilla. Me contó que la epidemia empezó primero por allá, estuvieron incomunicados desde Febrero. Encontró a Camila y a su hermano disparando en una tienda rodeados por los infectados. Luego de salvarlos, se unieron a él. Sergio recogió a algunos miembros de su antiguo pelotón por su zona, y decidieron ir hacia el Norte. En este pelotón se encontraban antiguos colegas  que habían estado en varias guerras y operaciones, donde también se encontraban Raúl y Mateo. Han estado sobreviviendo desde entonces.

Le conté mi historia, sobre como había llegado hasta aquí. Se impresionó cuando le conté sobre que hacía antes de la epidemia, de que era un ingeniero de Sistemas. Le expliqué que mi entrenamiento militar se debía a un curso que me metí con mi padre cuando fuimos a los Estados Unidos. Unos primos decidieron enseñarnos como usar armas, mi hermano también aprendió. Agradecería mucho a mis primos y al instructor por esto. Posteriormente, le detallé otras de mis aventuras hacia aquí: el duelo con Andrew en la universidad Metroca, la horrible aparición de las bestias en el Hospital Marino, la batalla extravagante en el edificio administrativo, y la larga caminata sobre la ciudad. Hasta le conté que tenía un vehículo escondido por ahí, dado que perdí las llaves, era inútil ir por él (el auto estaba demasiado lejos de todos modos).

Dicho esto, me conocí un poco con la gente del frente. Recordamos partir en breve a investigar la zona. Llegamos a un trato simple: yo los ayudaba a defenderlos contra la amenaza de los hermanos y luego ellos me ayudarían proporcionándome armas y/o escolta hacia alguna parte cercana.

Esta gente no es tan peligrosa como yo pensaba. Es duro pensar que después de todo hay gente buena en este mundo macabro.



La última oportunidad (The Last Stand)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora