* Io
Sin duda había hecho algo de lo que no me creí capaz a mi misma, me comporté como una niñita inconsciente, soy médico, estoy cerca de la treintena y puede que la noche con Eric me triga consecuencias de por vida, podría decir cualquier excusa para que uno de mis colegas me recete la píldora del día después pero no quiero que esto se sepa, tengo que terminar con José pero no voy a tener una buena excusa, la principal es que no le tengo el aprecio suficiente para haber respetado nuestra relación, que no pienso gritar a los cuatro vientos que lo quiero cuando no siento nada ni remotamente cercano a eso y por supuesto que le he sido infiel pero esto último se lo diré en función de lo agresivo que se ponga, si lo veo muy furioso por todo lo anterior, no se lo diré y procuraré que no sepa que nada más una invitación a desayunar se convirtió en las veinticuatro horas más emocionantes de mi vida.
Veo a Eric dormir, abrazado a mí a pesar de que ambos necesitamos una buena ducha, aún es de noche pero sé que no puedo quedarme, despacio salgo de la cama y lo dejo bien abrigado para que no note en falta mi calor corporal, es muy posible que no quiera volver a saber de mí, el abogado es una persona divertida y supongo que cuando vuelva a su rutina se dará cuenta de que todo lo que pasó entre nosotros fue una consecuencia del desengaño que tuvo con su novia casi prometida. Me di una ducha y abrí su armario para coger algo prestado, supongo que él no sabe leer muy bien a su novia, solamente tiene vestidos de fiesta aquí, de marca, muy cortos y ajustados pero nada que se sienta como si hubiese pasado más de una noche seguida aquí. Mis vaqueros valdrían para volver, sus camisetas son demasiado grandes... ya sé me puse una camisa suya que me quedaba de vestido, era morada a cuadros y supongo que no le pega mucho a su personalidad... tendría que verla en él para saber porque se decidió por una prenda así.
Estaba cansada pero tenía que volver a casa, preparé algo en la cocina y preparé suficiente para ambos dejé la nota por usar su cocina y al ver el estado de su casa recogí todo y puse a remojo su camisa, quizás así si la lleva a la tintorería tenga salvación, al ver que todo quedaba en orden y que el sol amenazaba con salir, pedí un taxi y dejé otra nota antes de irme.
Llegue a casa y como ye estaba duchada y limpia, puse el despertador y me fui a descansar un rato, necesitaría todas mis energías para el día de hoy. Tres horas más tarde me levanté al son de mi despertador, me preparé para ir a ver a José y me tomé un café con bastante azúcar para estar centrada y alerta. Pedí otro taxi para ir hasta su casa, es un incordio no disponer de mi moto, pero estará en el taller por un tiempo hasta que pueda conducirla. Estuve tentada de volver a ponerme la camisa como vestido, pero no quería meter el dedo en la llaga cuando notase que es una prenda que me queda grande y no un vestido de mujer.
José me recibió en ropa interior, se acababa de levantar y aún faltaban unos minutos para la hora acordada, así que dejé mis cosas dentro , le saludé con un beso en la mejilla y me ofrecí a comprar el desayuno en lo que él se aseaba. Tomé sus llaves y mi monedero , dejé todo en su casa y me fui a por algo buenos a lo que hincarle el diente. Al regresar lo encuentro en el mismo estado en el que me recibió pero con mi teléfono en la oreja. ¿Por qué lo tenía, mi teléfono estaba en silencio y dentro de mi bolso, lo apagué específicamente para que una inoportuna llamada del abogado no me comprometiese, seguramente en mi cara se notaría que deseo hablar con él en lugar de tener la conversación con mi pareja.
Después de darme cuenta de que la única razón para contestar a la llamada es que tuviese mi teléfono en la mano previamente y hubiese visto el nombre con el que guardé su contacto, Infri adulador me pareció lo más acertado para una persona como Eric, alguien que me tienta y me lleva a decidir hacer cosas que ponen en duda mis principios y además tenía la facilidad de hacerme sentir como si fuese la única mujer del planeta, deseada, valorada y de alguna forma bien querida.
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Amargado
RomanceÉl acaba de perder a su familia y su tristeza hace que su pareja lo abandone para comenzar una nueva relación con su némesis. Dueño de una herencia que nunca le ha llamado la atención, con una actitud despiadada y recta, decide que es el momento pa...