-Hola- saluda Karan y sonrie de lado.
-Hola, soy ______- respondo con una gran sonrisa- Veo que ya conoces a mi amiga- digo mirando acusadoramente a Nat quien le agarra fuertemente el brazo a Karan mientras babea, literalmente, sobre él.
Sonrie nerviosamente y se rasca la nuca.
-Tranquilo, yo me encargo- digo y agarro a Nat.
Empiezo a tirar intentando que le suelte pero, al parecer, le ha caído bien Karan.
-Sueltale, Nat. Recuerda que ya tienes varias órdenes de alejamiento por acosar.
-No quiero- hace un puchero y agarra su brazo con más fuerza que antes.- Tendrás que arrancarlo de mis frías y muertas manos, simple mortal.
-Cameron, ayúdame- ordeno y le miro alzando las cejas.
Cameron se acerca un poco más a mi y agarra mi hombro. Mira a Nat y ella le gruñe. Él se asusta, ahoga un grito y, rapidamente, se coloca detrás mio, escondiéndose.
Mi héroe.
-Cameron- le regaño.
-¿Qué? Me da miedo- responde y mira a Nat por encima de mi hombro para luego sacarle la lengua gesto que ella imita.
-Se supone que eres un hombre- pongo los ojos en blanco.- Compórtate como tal.
-¡Ja! ¿Me ves a mi cara de hombre?- dice para luego echarse a reír.- Eres graciosa.
-Y tú idiota- respondo y Nat suelta una risita.
No sé si se ríe por lo que acabo de decir o porque está imaginando el día en el que se case con Karan.
-Vale- suspiro.- Supondo que tendré que hacerlo todo yo, como siempre- me acerco a Nat y la acaricio suavemente el brazo. Ella me mira con rabia y gruñe como si fuera una ardillita furiosa a punto de lanzar una bellota o algo.- Nat, soy yo- dijo un poco ofendida porque me acaba de gruñir.
-Lo sé- responde y vuelve a gruñir.
Wow, nunca la había visto tan posesiva.
Karan me mira y yo poso mi mano sobre su hombro.
-Lo siento amigo- digo apenada y luego sonrio ampliamente.- Ahora eres de su propiedad. ¡Buena suerte!
-¿No puedes hacer nada?- pregunta frunciendo el ceño.
-Lo he intentando- respondo encogiéndome de hombros y meto mis manos en los bolsillos de mi pantalón.
Karan hace un puchero y me mira suplicante.
-Está bien- pongo los ojos en blanco.- Nat, o le sueltas o le cuento tú mayor secreto- dijo con una mirada desafiante.
¿Tiene Nat un mayor secreto? Yo qué sé, solo soy su mejor amiga, no su psicóloga.
Solo lo he dicho porque seguramente tenga un secreto oscuro de esos que al te cuenta después tendría que matarte.
-¿Qué mayor secreto?- pregunta confusa.
-Uh, secretos- dice Cameron sacando la cabeza de detrás de mi hombro.- Karan, atento, los secretos de las chicas siempre son los mejores.
¿Los secretos de chica mejores? Ni siquiera entiendo que quiere decir con eso.
¿Está insultando a las chicas? Mamón de mierda como sea así te enteras.
-Ya sabes,- respondo con superioridad- ese secreto.
-Tia, en serio, no tengo ni puta idea de que... Espera- me mira con confusión y un poco de temor.- ¿Te refieres a ese secreto?
Ni puta idea. No sé de que mierda estamos hablando.
Joder, ni siquiera sé que estoy diciendo.
¿Por qué nunca pienso antes de hacer algo?
-Por supuesto que sí- me cruzo de brazos y levanto la barbilla con superioridad.
Nat se pone pálida y empieza a chillar. Suelta a Karan y corre hacia mi. Agarra a Cameron, lo tira al suelo, hace una pedorreta y me abraza.
Yo soy más alta que ella así que esconde la cabeza en mi cuello y empieza a sollozar.
Joder, me siento mal.
He hecho que mi mejor amiga llore y lo peor es que no sé por qué.
Esto me pasa por intentar ayudar a la gente. Estúpido Karan, te mataré.
Acaricio el pelo de Nat durante un rato hasta que parece calmarse. La abrazo más fuerte y la beso la frente.
Iug, sabe a sudor.
-En casa hablamos de esto, ¿vale?- susurro lo más dulcemente posible.
Ella asiente aún con los ojos llorosos.
Unos estúpidos aplausos interrumpen nuestro precioso momento.
-Bravo- dice Cameron secándose una lágrima falsamente mientras aplaude lentamente.
Le fulmino con la mirada y ahora soy yo la que le gruñe.
-Idiota- susurra Karan.- ¿No ves que lo has estropeado?
-Cameron Boyce nunca estropea nada- dice como una diva y los tres rodamos los ojos deseando que su cerebro crezca un poquito, solo un poquito, lo suficiente para que no sea tan idiota.
-Bueno, nosotras mejor nos vamos- digo sonriendo muy falsamente.
-¿Ya?- pregunta Cameron haciendo un puchero.- Pero si es muy pronto.
-Lo siento, Nat se encuentra mal- respondo.- Tiene fiebre.
-No tengo fiebre, la verdad es que me...- pongo los ojos en blanco y le enseño a Nat una foto de Dylan O'brien sin camisa. Ella abre mucho los ojos y la boca, y su cara empieza a ponerse roja.- Tienes razón. Estoy caliente.
-Pervertida- susurro.
-Lo dice la que tiene mil fotos como esa en el móvil.
-Cállate. Mi madre no lo sabe. Creé que aún mis hormonas no me afectan.
-Y luego dicen que somos los chicos los que tenemos las hormonas alborotadas- se queja Karan.
-Cállate. Están hablando de chicos guapos, quiero saber cuando dicen mi nombre- dice Cameron y se acerca un poco más a nostras.
-Nos vamos- decimos Nat y yo al unísono.
Pongo un brazo sobre sus hombros y ella me rodea la cintura con el suyo. Nos damos la vuelta y nos vamos como las grandes divas que somos.
-¡No os podréis librar de nosotros!- oímos gritar a Cameron.
-¡Vamos al mismo instituto, ¿recordais?!- grita esta vez Karan.
-Por esto mismo no me gusta ir de compras- susurro pero Nat me oye y suelta una risita.
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¿Ahora si me amas? (Cameron Boyce y tu)
أدب الهواة-Pero yo te amo. -¿En serio? Eso tiene mucha gracia, ¿sabes por qué? ¡Pues porque antes no decías eso! Antes yo no era para ti más que un estorbo; una chica pesada que no hacia más que estupideces. -Pero has cambiado...y sabes perfectamente como era...