Cuando llegamos a mi casa, mi madre está viendo la televisión.
- Hola mamá- saludo, sin pocas ganas.
Ella parece no darse cuenta de que llegué. Así que, me dirijo a la cocina y preparo unos bocadillos para Carlos y para mi.
- ¿Que le ocurre a tu madre?- me pregunta él.
- No lo sé, lleva así desde hace casi dos semanas- respondo yo, sin dejar de hacer los bocadillos-. Algunas veces se muestra normal, como siempre, pero otras es como si estuviera en otro sitio, como si no viera lo que hay a su alrededor.
- ¿Hace casi dos semanas? ¿No es cuando empezó toda esta locura?
- Exacto- respondo.
Le doy su bocadillo y empezamos a comer, aunque apenas tenemos apetito.
Cuando hemos terminado, recojo y subimos a mi habitación.
-¿Te apetece jugar a videojuegos?- le pregunto.
- Claro, ¿a cual?
- Pues... No se jajaja- respondo- ¿Y si jugamos al que esté puesto?
- Vale
Enciendo la televisión y la consola. Está puesto un juego de supervivencia.
- Es curioso, no recuerdo que tuviera un juego así.
- Bueno, ya que está puesto juguemos. Puede ser divertido
- De acuerdo, es de un solo jugador, así que empieza tu- respondo-. Iré a ver a mi madre, por si necesita algo.
- Vale.
Me dirijo hacia el salón. Mi madre está dormida, así que le pongo una manta por encima y apago la televisión.
Mientras subo las escaleras, la luz se va, así que me quedo a oscuras. Intento seguir subiendo, pero me tropiezo y caigo rodando.
- ¡¡Aaahh!!
- ¡¡Paula!! ¿Estas bien?
Veo la luz de una vela y a Carlos sujetandola. Él va a ayudarme y justo cuando le quedan dos escalones para llegar a mí, sale volando hacia atras como si algo tirara de él.
La luz de la vela se apagó.
- ¿Carlos? ¿Que ha pasado? ¿Estas bien?
Intento levantarme, pero me he torcido el tobillo.
- Mierda.
Subo la escaleras como puedo, aunque soy muy lenta. Encuentro la vela que sostenia Carlos, y un mechero.
Enciendo la vela y veo a Carlos acuclillado, al fondo del pasillo.
-¿Carlos? ¿Estas bien?- pregunto, acercandome a él.
- ¡No te acerques! ¡No quiero hacerte daño!
- ¿Daño? ¿Por que dices eso?
- No te acerques mas, por favor, no puedo controlarlo.
En ese momento me paro, atónita, solo me separan de él unos pocos pasos.
¿A que se refiere? ¿Que no puede controlar a que? ¿A quien? Solo estamos nosotros aqui arriba.
Decidida, me acerco un poco, y me acuclillo, como él.
-Carlos, mirame.
- No quiero hacerlo, apartate de mi.
-Carlos, por favor...
Antes de que pueda terminar de hablar, Carlos se abalanza sobre mi. Lo empujo y me lo quito de encima. Empiezo a correr, ignorando las punzadas de mi tobillo dolorido.
Carlos me alcanza y caigo.
- Perdoname Paula- me ruega-, no puedo hacer nada. ''Él'' me controla.
¿Que? ¿Quien es ''Él''?
Me lo vuelvo a quitar de encima. Él tropieza y está a punto de caer por las escaleras. Yo lo sujeto.
- Sueltame.
- ¡No!- le digo yo.
En ese momento algo o alguien me tira hacia atrás, y me doy en la cabeza.
No puedo moverme, alguien me sujeta. Cuando puedo enfocar mi vista, veo a mi madre.
Es ella quien me sujeta.
- Ahora, serás como nosotros- dice mi madre.
Siento como algo me atraviesa, y mi madre me suelta.
Ya no soy yo, ya no tengo el control de mi cuerpo.
- Acaba con él- ordena mi madre, señalando a Carlos.
Mi cuerpo se mueve solo, me dirijo hacia él.
Lo empujo y cae por las escaleras. Entonces, recobro el control de mi cuerpo. Mi madre cae al suelo, desmayada. Y la luz vuelve.
Corro hacia Carlos, no se mueve.
- ¿Carlos? ¡¡Carlos!!- grito-. ¡¡¡Por favor!!! ¡¡Despierta!!
Corro hacia mi habitación y cojo el teléfono. Llamo a la ambulancia.
Me parece eterno el tiempo que tarda la ambulancia.
Llegan y se llevan a Carlos. A mi me llevan a la comisaria para interrogarme.

ESTÁS LEYENDO
El club del Odio
Teen FictionAlgo raro les está sucediendo a las personas, se han vuelto completamente locas y se matan entre ellos.