Storm

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Desperté temprano ese día, me dolía la cabeza. me dirigí al baño y cogí el tarro de aspirinas que estaba en el lavamanos, saque dos pastillas y me las tome con un poco de agua esperando que el dolor menguara, mire mi reflejo en el espejo. Terrible por no decir deprimente, tenía ojeras y mis ojos estaban levemente hinchados, suspire y me desvestí para tomar un baño. Cuando salí hacia mucho frío así que prendí la calefacción y la televisión para no sentirme tan sola.

–Bueno mas de lo que ya estoy– 

Trate de vestirme, !!pero no sabia que ponerme¡¡¡, que se supone que se debe usar cuando se va a salir con un chico, me probé varios conjuntos y me decidí por un pantalón negro, botas a juego y una camisa manga larga color azul rey.

–bueno ya, lo conocí ayer, no es gran cosa, si no le gusta pues que no mire–  mi teléfono comenzó a sonar, vi la pantalla y era Mara, una amiga.

–Hola–

-Holaaaaaa- tuve que despegar mi oído del teléfono para evitar dañar mi tímpano, a veces Mara puede ser muy escandalosa.

–¿ cómo has estado?–

–soy yo la que te debería preguntar eso, mas bien ábreme, estoy en la puerta– mire extrañada mi teléfono y luego a la puerta, camine con la misma expresión hasta la puerta y ahí estaba ella, con su cara sonriéndome.

-Hola- me abrazo muy fuerte y yo soló le correspondí, nos separamos del abrazo y me miro al rostro con nostalgia.

-Me tenías muy preocupada, ni una llamada, ni un correo.-

-No tenia muchas ganas de hablar-ella solo suspiro y se adentro en la casa.

-no había estado aquí en mucho tiempo, es casi nostálgico hahaha- se quito el abrigo y lo dejo encima de una silla cercana, la mire extrañada.

-oye esta haciendo mucho frió afuera ¿o que?-

– Estamos a – 20 que esperabas, el día amaneció pésimo- dijo mirando por entre las cortinas.

–o mierda– me acerque para ver entre las cortinas y pude ver un paisaje lúgubre, frió; no tardaría en comenzar a nevar.

Ya habíamos entrado a invierno, Munich se ponía sumamente fría para esta época y la cercanía a los Alpes tampoco ayudaba mucho, las nevadas eran constantes pero no era nada grave ya que se podía transitar normalmente.

–¿ibas a salir?–

–sí, algo así... es una historia muy larga– dije en un gran suspiro.

–bueno son las 8 tenemos mucho tiempo– dijo mientras se tiraba a la cama, como un niño que estaba próximo a escuchar un cuento de su abuela.

–pues veras....–

//10 minutos después.//

-no te lo puedo creer y te saludo así de la nada-dijo juntando sus manos y mirando al cielo con anhelo, Serena le había contado todo lo que paso el día anterior, pero eso si tubo que cambiar un poquitin la historia, como la parte de ella encima del puente, quería evitar que su pobre amiga siguiera sufriendo por ella.

-sip, se supone que también hoy nos veríamos pero como están las cosas no creo que eso pase-

-aich era la perfecta cita romántica tipo película, que suerte tienes yo siempre he querido que me pase algo así- dijo llevándose uno de los bombones de chocolate a la boca, Serena y Marase habían recostado en la cama para ver televisión mientras comían bombones de chocolate.

- de verdad te parece romántico a mi me parece algo espeluznante, ahora se como se sentían las victimas de Jack el destripador- yo también cogí un bombón y me lo comí. El teléfono comenzó a sonar, contesté.

-¿bueno?-

-Hasta que dí contigo, ¿como estas?-

-perdona pero a quien necesitas-

-a ti obviamente- escuche una risita al otro lado de la linea.

-perdona pero tu voz no me recuerda a nadie conocido-

- vaya, no pensé que te fueras a olvidar de mi tan fácilmente y eso que nos conocimos ayer- y en ese momento me di cuenta de quien era, el desconocido.

-no puede ser, ¿eres tu?, pero como conseguiste mi numero de teléfono- dije con una notoria sorpresa en mi voz.

- bueno yo tengo mis contactos, pero tranquí, solo quería decirte que cambiemos los planes para hoy, el clima esta algo complejo.-

-amm... ehh .. y co..mo.. como que quieres hacer- maldición no pude sonar mas patética, la risa de Mara retumbo por toda la habitación, yo la mire con cara de " cállate o te mato", no le importo y siguió haciendo ruidos raros.

-mmmm... ya se dame tu dirección y comemos allá, no quiero presumir pero soy un excelente cocinero- Serena se quedo muda, Mara lo noto y se acerco.

–¿ que paso? ¿ que te dice?– 

–dice que le de mi dirección, que quiere venir–

–pues dile que sí–

-como se te ocurre y que tal que sea un ladrón o un asesino en serie-

–seria un asesino muy sexy no crees–  Serena se avergonzó de la cabeza a los pies se le había olvidado por completo el tapar el teléfono para que el tipo no escuchara-venga no soy malo, de verdad, dame una oportunidad. te prometo que después de esta noche tu estomago jamas sera igual- Serena se avergonzó todavía mas, incapaz de articular palabra se quedo petrificada y Mara tubo que coger la llamada.

–claro que sí, mira la dirección es..–

y mientras tanto Serena trataba de asimilar la situación, parecía una completa tonta, es como si fuera apenas una niñita que no sabe lo mínimo de la vida, que tal que ese hombre sea un estafador o un ladrón o un violador y ahora la estúpida de Mara le había dado el paso libre, excelente ahora si ¿quien nos va a ayudar si algo malo pasa?, nadie nos encontrara jamas, quizá los vecinos nos encuentren cuando nuestro restos comiencen a apestar..

-!!SERENA¡¡-Serena recapacito por el estruendo en su oído.

-!!QUE¡¡-

–el ya viene para acá– Mara sonreía de forma socarrona y con una mirada de satisfacción por haberse salido con la suya, yo solo suspire.

– mira si nos pasa algo, te prometo que cuando estemos en el cielo te estrangulare tanto que volverás a morir– Mara no tomo enserio mi amenaza y comenzó a recoger el desorden de todo el lugar.

–genial– fue lo ultimo que dijo Serena antes de ponerse a organizar junto a Mara.

Tantas habían sidos las sorpresas que a Serena se le olvido por completo el dolor de cabeza.







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