Churros con chocolate.{☆}

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Fue un fatídico 25 de diciembre,

la familia cantaba alegre,

reían y reían a los chistes de una hermosa niña,

que con batas y mantas se disfrazaba,

y con sus primos interpretaba,

obras de ilusión y esperanza.

Fue aquella fatídica navidad,

que el abuelo se empezó a sentir mal,

era una rutina,

las habían empezado ha llamar sus propias vacaciones de Navidad,

no se esperaban lo que la madrugada les tenía guardada.

Todo se volvió frío y sombrío,

y la niña de las risas no quiso visitar a su abuelo la mañana de navidad,

prefería jugar con su prima,

a mundos imaginarios,

imaginarse a ella de mayor,

con 20 años,

un precioso hombre a su lado,

y una vida mejor.

Ilusa niña,

que prometió ir la mañana de San Esteban,

cuando todo estuviera mejor.

Risueña niña,

a la que su abuelo pidió,

una ración de churros con chocolate,

y quizás un beso para que se pusiera mejor.

Pobre niña,

que aquella madrugada soñó que se ahogaba en el mar,

que se ahogaba sin razón.

Y esa madrugada la niña se ahogó,

entre lágrimas y golpes,

culpas y reproches,

y una cuenta pendiente.

Churros con chocolate para aquel hombre que tanto amó.

Nos volveremos a ver. { II }Donde viven las historias. Descúbrelo ahora