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➴ 𝐋𝐨𝐧𝐝𝐫𝐞𝐬, 𝐈𝐧𝐠𝐥𝐚𝐭𝐞𝐫𝐫𝐚; 𝟑𝟎 𝐝𝐞 𝐎𝐜𝐭𝐮𝐛𝐫𝐞 𝐝𝐞𝐥 𝟐𝟎𝟐𝟏.

Girls Just Wanna Have Fun sonaba con poder en el coche y las nocturnas calles de Londres eran testigo del karaoke improvisado que habían elaborado en el vehículo. La euforia recorría el ambiente y las risas, en ocasiones, camuflaban la voz de Cyndi Lauper.

—¡Eh, eh, eh! ¡Izquierda, izquierda! ¡Es esa calle de ahí!

Bruscamente, Ashley giró a la izquierda. El margen de reacción había sido nulo. Como guía, Leah no lograría ganarse la vida.

—¡Casi me haces una rinoplastia contra el asiento delantero! —protestó Amelie. No culpaba a Ash por su acción, si no a Steele, por no ejecutar adecuadamente la labor de GPS.

—¡Lo siento! La música me distrajo. ¡Pido perdón!

—Al menos no eres como James —habló Ash, mencionando a su mejor amigo—. Solía avisar después de habernos saltado la salida.

—Prometo que no se volverá a repetir. Y tú, Amy, mira el lado positivo: rinoplastia gratis.

—No me hace gracia, Steele —gruñó a modo de reclamación.

—¡Lo siento! —insistió. Bajó el volumen de la radio y centró sus cinco sentidos en la carretera. La casa de su mejor amigo estaba cerca, y no podía permitirse volver a despistarse—. ¡Es ahí!

—¿Ahí? —pronunció Ash, anonadada y confundida ante la vivienda que Leah señalaba.

—Ahí.

—¿Tú mejor amigo es rico o algo así?

El barrio en el que se habían colado tenía pocas —más bien ningunas— similitudes con Clapham. El ambiente que envolvía sus calles emanaba exclusividad y dinero. Las construcciones eran desmesuradas, las avenidas se encontraban impecables y la sensación de cruzarse con un rostro famoso —actor, cantante o futbolista— aumentaba a cada metro que recorrían.

—Algo así —contestó con simplicidad, sin proporcionarle una explicación que resolviese su asombro—. Es esa casa de ahí. La de la verja blanca.

—¿A eso le llamas casa? ¡Es una mansión, Leah! ¿Tu amigo es famoso o...narcotraficante?

Ante la agregación de Ashley, Leah estalló a reír. La idea de que su mejor amigo fuese un capo de las drogas le resultaba divertido.

—Cuando te lo presente, la duda se resolverá sola. Solo, prométeme que no te enfadarás por no habértelo contado antes, ¿vale?

La incertidumbre de Diack aumentaba por instantes. No comprendía el porqué podría enfadarse porque Leah no le hubiese contado quién era su mejor amigo.

—¿Es Tom Hiddleston? —de ser la respuesta, entendería el significado del "prométeme que no te enfadarás".

—Frío, frío —aportó Amelie, con gracia.

—¿Entonces? ¿A qué se debe este secretismo?

—Aparca ahí, detrás del Bugatti —indicó la copiloto, señalando el exclusivo vehículo e ignorando la cuestión de Ash.

Durante una fracción de segundo, Ashley sintió miedo. Era el único aparcamiento disponible cerca del hogar del mejor amigo de Leah; aparcar junto a un Bugatti le daba pavor. Empleando su maña al volante, se posicionó justo detrás del deportivo, sin proporcionarle daños ni rasguños.

—He sentido tus nervios desde aquí —declaró Amelie riendo.

—Ese coche vale más de lo que podré ganar en toda mi vida. Ni vendiendo un riñón, el páncreas y el hígado podría pagar para reparar un rasguño en ese Bugatti —aseguró—. Enserio, ¿tu amigo es narcotraficante? Porque si no, no entiendo ni la mansión ni el porqué parece que hay una exposición de coches de lujo frente a ella.

𝑺𝒕𝒓𝒂𝒏𝒈𝒆 // Bᴇɴ CʜɪʟᴡᴇʟʟDonde viven las historias. Descúbrelo ahora