¿Entonces es una confusión?

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|Capítulo 13|

Ya casi se cumple una semana desde que se fueron mis padres, por las entrevistas de trabajo, ellos me habían llamado algunas veces en estos seis días, me decían que estaban pasando por exámenes médicos, para ver su salud, estaban con muchos papeles de por medio, intentando arreglarlo y todo, yo solo les deseaba suerte y les decía que los amo y cuanto extraño, de por si en eso consistían nuestras llamadas, algo cortas a veces, pero lo importante es saber de ellos y me alegra que estén bien.

Hoy es domingo y por lo general mis domingos son aburridos, Elena apareció hoy, al parecer su hermana está muy grave y es comprensible que este muy triste, Matías está al pendiente de su madre ya que ella anda muy deprimida. Respecto a lo que paso anoche con Payton yo prefiero no preguntar ya que me imagino lo que habrá pasado, así que es mejor dejar el tema ahí, además no soy quien para andar preguntándole veinticuatro siete lo que hace o deja de hacer, es su vida ¿No? Es la vida de ambos y no me compete meter mis narices, aun sabiendo que yo no dejo de pensar en Luck, de quien no sé ya hace algunos días.

Mi celular suena y veo la pantalla y es Payton, estoy segura que me va a contar lo que paso con Matías, aunque la verdad es que no me apetece saber, pero de igual manera es mi amiga y bueno le voy a contestar de repente sea algo urgente u otro tema.

Después de la larga conversación con mi amiga – y sí, sí me contó sobre lo de anoche - sobre lo guapo y genial cuerpo que tiene Matías, mientras yo solo pensaba en mis padres y mi preocupación aumentaba, pero a Payton no se le paso por la cabeza pensar que me podía incomodar hablar del tema incluso molestar. ¿Qué diablos pasa con ella? De cierta manera hace que me incomode tantas especificaciones, la verdad es que preferiría no saber, pero solo la oí, decir muchas cosas que no quise escuchar, sin embargo, no la detuve, solo me resigne a oírla a pesar que no me sienta del todo a gusto.

Salgo de mi habitación a tomar desayuno, y veo a Matías preparando algo de comer, al parecer es para Elena, ya que lo noto algo preocupado.

- Buenos días – saludo como de costumbre, y me sirvo una taza de té.

- Buenos días - responde, no sé muy bien si con seriedad o no. Me estoy dando cuenta de que es un poco cambiante con sus emociones.

- ¿Es para tu madre? - señalo la bandeja que tiene un delicioso desayuno por lo que se veía, el solo asiente - es un bonito gesto

- Sí – afirma, esta vez ya dirigiendo su mirada hacia la mía - lo es – voltea, acomodando los platos en la bandeja - necesita de mi apoyo ahora –vuelve a mirarme y sonríe de lado, evidentemente le choca ver a su madre así. La verdad es que vi a Elena a penas, ni bien llegó, se fue de inmediato a su cuarto, pero logré verla muy pálida y no tan bien anímicamente.

- Sí, lo necesita – respaldo su postura, a pesar de saber poco sobre lo que le pasa, pero de igual manera, es lindo de su parte hacer estos gestos por su madre.

- Sofía – sostiene ya su bandeja en manos - por lo de ayer... - lo interrumpo de inmediato.

- No digas nada – me encojo de hombros sin mucho interés - solo que no se vuelva a repetir por favor – lo miro esta vez más seria.

- Claro – apenas logra decir – disculpa – me mira directo a los ojos - en serio lo siento mucho... Yo solo... - lo interrumpo una vez más, no me apetece oír su excusa.

- Ya no importa – intento hacerle entender que realmente no es de mi interés - solo que no se repita, mejor dicho, no se repetirá – termino tajante.

- Claro no se repetirá - después de decir eso sale de la cocina y supongo que se va a la habitación de Elena.

Tomo una ducha, sí, aún estoy en pijamas, la verdad es que siempre salgo así es una costumbre ya de mucho tiempo, me cambio y me pongo a leer, aunque ya haya leído Bajo la misma estrella, muchas veces, no me canso de volver a leerla y no supero la muerte de Augustus.

El Hijo de mi NiñeraDonde viven las historias. Descúbrelo ahora