27. Esclavos

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PETER

6:45 a.m y con Pablo estamos parados frente a la casa de Anto. Así comenzaba nuestro día como sus esclavos. Anto salió de su casa muy sonriente, demasiado para ser ella.

  Seguro ya tiene planeadas mil cosas para pedirme - murmuró Pablo a mi oído, por lo que largué una corta pero sonora carcajada.

  Holaa - saludó la rubia frente a nosotros. Besó a su novio en los labios para, seguidamente, plantar uno en mi mejilla. - ¿Listos para la esclavitud? - sonrió triunfante.

  No - respondimos al unísono y con todo el miedo que teníamos implantado en nuestra voz. Anto rió estruendosamente.

  Tampoco es como si los fuéramos a obligar a hacer cosas horribles que no quieren hacer - dijo divertida con la situación.

  De verdad no sé cuantas maldades podes haber planeado durante estos dos días - dijo mi amigo, por lo que la rubia le pegó un puñetazo en el hombro.

  Tampoco soy una bruja como tu querida Sol, así que...tranquilo - atacó mi amiga y yo, aguantando mis ganas de reír, pronuncie un "uuuuuuh" para darle más drama a la situación.

  Tranquila Ann, nadie podría ser tan cruel - dije al tiempo que le guiñaba un ojo.

  Vos callate que en su momento no quisiste defender a Lali de las estupideces de tu adorada Tini - pronunció el apodo de manera despectiva para que, esta vez, Pablo fuera el que pronunciara un "uuuuuuuuh" y se riera de mi. - De todas formas - añadió Anto - se que yo soy mucho más dulce y adorable que ese trío de brujas - nosotros hicimos un largo silencio sólo para molestarle y ella dejó un puñetazo en el hombro de cada uno de nosotros.
  ¡Aauch! - nos quejamos a coro mientras nos sobabamos el hombro.

  Puede que no seas mala como ellas pero ¡sos una violenta! - bromeó Pablo y los tres reímos.

  Cuida tus palabras, acordate que hoy sos mi esclavo - dijo Anto con un tono burlón.

  No me molestaría ser tu esclavo en otro sentido y en un lugar - hizo un pequeño silencio y se acercó al oído de Anto - más privado - murmuró Pablo intentando sonar "sexy".

  Sos un pervertido - dijo Anto para pegarle en su hombro nuevamente pero esta vez más fuerte que antes, él la miró con una sonrisa pícara al tiempo que se sobaba el lugar del golpe y yo simplemente me reí, divertido con la situación. Estos dos no iban a cambiar más.

  Paramos en un kiosco ya que Anto debía "cargar provisiones", o mejor dicho, comprar medio kiosco para tener comida durante toda la mañana y más. Obviamente Pablo fue el que tuvo que pagar todo por la apuesta, aunque, conociéndolo, lo hubiera hecho de todos modos.

  Cinco minutos más tarde estábamos en la puerta de la casa de Lali. La vimos salir con una cara de dormida tremenda que me causaba mucha ternura. Recordé la vez que dormimos juntos en la cabaña de mis viejos.
  Buen día, princesa - le sonreí y ella me devolvió una mueca parecida a una sonrisa. Dejé un corto beso en sus labios.

  Parece que la princesa hoy es un ogro - bromeó Pablo.

  Creo que alguien tuvo visitas - canturreó Anto y Lali la fulminó con la mirada.

  Oh, oh, alguien está en sus días - pensé.

  Ja ja que graciosos - ironizó - no Antonella, no es lo que pensas, solo dormí mal anoche.

  ¿Segura? - le preguntó Anto para molestarla.

  Sí - afirmó.

  Ya Anto, dejala tranquila - dije. Tomando a Lali por los hombros comenzamos a caminar hacia el Rockland.

No Estoy Sola [HISTORIA SIN TERMINAR]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora